martes, 13 de junio de 2017

Centrarse y fluir

Centrarse y fluir



Si observamos el sol desde la tierra, nos damos cuenta de la ley básica y fundamental, de la cual nosotros los seres humanos podemos aprender, y que es la que más nos ayuda en la vida a movernos correctamente. El sol con su luz da vida a la tierra. El sol está en una posición fija, y así tiene que ser, de otro modo la tierra y los demás planetas de nuestro sistema solar no seguirían en su continua y armoniosa órbita. Habría caos, trastorno y grandes pérdidas. Por otro lado la tierra se está moviendo constantemente en ciclos repetitivos, alrededor del sol. El movimiento permite el cambio y una expresión que tiene un principio, medio y final. En otras palabras, el fenómeno del tiempo se crea a través del equilibrio de la tierra y los armoniosos ritmos cíclicos. Ambos son necesarios para la vida.

La tierra tiene todo el potencial para la vida, pero sin la luz de la fuente fija no habría vida. De la misma forma, el sol tiene el poder de dar vida, pero si la tierra moviéndose no sostuviera el potencial, incluso habiendo luz no habría manifestación de la vida.

En ciertas situaciones y momentos necesitamos tener enfoque, concentración de pensamientos, voluntad y entendimiento. Los tres necesitan estar juntos, centrados en un punto, si queremos llegar a la profundidad y experimentar novedad. Sin embargo, si nos enfocamos demasiado, entonces gradualmente surge rigidez y presión. Esto lleva a un desequilibrio que nos hace perder creatividad y apertura para una nueva visión.
Lo que podemos observar es que “estar centrado” necesita en ciertos momentos el fluir en nuestra vida de forma natural, apropiada y sistemática.

Estando enfocados encontramos la visión, la inspiración, el entendimiento, y al fluir encontramos la expresión, la experimentación, la experiencia. Así como un enfoque excesivo se convierte en algo negativo, el fluir en exceso puede llevarnos a que nos perdamos en una inundación de exceso de pensamientos y de hablar y hacer demasiado, y no hay dirección que guíe la expresión, entonces las cosas se hacen frágiles. En tales momentos necesitamos darnos cuenta de que es el momento de enfocarnos, de ir hacia nuestro interior y permanecer silenciosos.

De acuerdo a la necesidad, los seres humanos necesitan moverse entre el enfocarse y fluir, y sólo el propio discernimiento de la persona le dirá cuando y cómo hacer esto. Todo tiene su momento.

jueves, 8 de junio de 2017

Precisión, constancia y disciplina

Precisión, constancia y disciplina

La precisión no se refiere a hacer las cosas de un modo perfecto o según una norma. Desde el punto de vista espiritual, ser preciso es ante todo ser consciente de la actitud apropiada para crear armonía en las propias relaciones. Si inspiro entusiasmo, fe y confianza en los que me rodean, sean éstos colegas, amigos o familiares, también crece mi propia estima y mi habilidad para hacer que las cosas marchen bien.

Para tener la firmeza de una roca para los demás, necesito pisar suelo firme. Debo saber quién soy y qué tengo para dar a los demás. Esta clase de constancia sólo se logra si tengo la disciplina de recargar mis baterías espirituales día a día. Las primeras horas de la mañana son las más apropiadas para recibir paz y amor de Dios mediante la meditación. Puedo entonces encarar mi jornada con un bagaje de sabiduría y amor, y con la certeza de que siempre estaré preparado para asistir a los demás en sus momentos de necesidad.

Si aprendo a gozar del momento presente y dar lo mejor de mí mismo en cualquier situación, evito llegar a sentirme hastiado de la vida. Cuando mi energía empieza a agotarse, basta con recordarme que debo gozar de cualquier cosa que haga y verter amor en todas mis tareas, para sentirme otra vez pleno de energía.

No hay mayor disciplina que vivir con obediencia a los valores que me son más preciados. Tal vez tenga que sacrificar algo para lograrlo, quizá reconocimiento, dinero o posición social. Pero la recompensa es enorme: respeto por mí mismo, confianza en mí mismo y la capacidad de afrontar las adversidades con coraje y optimismo.
 

jueves, 25 de mayo de 2017

Libertad y transformación

Libertad y transformación



La Necesidad de Transformación
No es suficiente el simplemente desear tales ideales de paz mundial, hermandad universal y libertad individual. Estos deseos sólo se pueden lograr cuando los individuos y los países se comprometan al logro de tales metas. Los que están comprometidos comprenden completamente la necesidad de transformación. En el momento presente, vemos que las cosas no pueden continuar como están. Ha de producirse una transformación en nuestra conciencia, nuestras actitudes y nuestros valores. Cuando eliminemos las causas de la intranquilidad, es decir cuando nosotros, como individuos y como naciones, nos demos cuenta de la influencia de aspectos tales como la ira, el egoísmo y el ego en nosotros, sólo entonces se podrá plantar la semilla de la paz.

Verdadera Libertad
La verdadera libertad es casi inexistente en el mundo de hoy. La verdadera libertad significa no sólo que soy libre para hacer lo que quiero, también significa que haga lo que haga, no debo someter a ninguna otra alma. Cada pensamiento, palabra o acción míos deben ayudar a crear verdadera libertad en este mundo. Ésta es la relación que debo aceptar si realmente deseo ver a la humanidad evolucionar hasta el punto en que las enfermedades de la soledad, el miedo y el pesar cesen de existir.

El poder de Dios
Yoga significa unión con Dios, el Padre de toda la humanidad. Nos permite distanciarnos de nuestra identidad mundana y experimentar nuestra propia eternidad. Todos necesitamos poder experimentar este vínculo con Dios y tomar del Supremo el poder al que podemos acceder. A través de ese poder somos capaces de conquistar la negatividad. Cada uno de nosotros esta influenciado por una cierta cantidad de negatividad en este momento. La práctica del yoga, la unión con el Supremo, nos da el poder para cambiar esto.