lunes, 20 de enero de 2014

Crear fortuna a través de la mente


Crear fortuna a través de la mente

Para crear fortuna a través de la mente, necesitamos el poder de los pensamientos puros y la habilidad de permanecer alegres entendiendo que hay beneficio en cada escena de la obra de la vida.

Quien tiene un estado interno de bienestar y satisfacción está constantemente alegre en su mente. La mente de tales almas no se atrae hacia los deseos limitados ni se reverencia ante ninguna persona u objeto. Tales almas se encuentran absortas en la experiencia del amor de Dios, desapegadas del mundo sensorial y experimentan amor hacia todos.

Cuando tenemos tal satisfacción en la mente, no existe espacio para los pensamientos de desperdicio tales como: “¿Por qué éste hace o dice eso?” o bien “Esto no debería ser así, debería ser de esta forma”. Cuando surgen tales cuestionamientos en la mente, ésta no puede permanecer contenta ya que el tiempo se consume en las preocupaciones acerca de cómo terminar estas cuestiones. Les damos tiempo y energía a tales cuestiones que para lo único que sirven es para quitarnos la energía y la paz.

Por tanto, es necesario controlar esta creación de pensamientos de desperdicio. Necesitamos control de natalidad de los pensamientos inútiles y negativos. Para ello se requiere coraje. Tenemos que ser muy cautelosos. Muchos pensamientos negativos vienen a la mente, pero no nos tenemos que dejar asustar por ellos. En lugar de eso, tenemos que ser conocedores, ser maestros creadores de pensamientos.

Mientras realizamos cada acción, mientras vemos o escuchamos, un pensamiento poderoso que podemos aplicar es: “Todo lo que está sucediendo está bien, y todo lo que va a suceder también estará bien”. En el silencio, hacernos introvertidos y con la práctica de vincular nuestra mente e intelecto al Ser Supremo, podemos transformar una situación adversa o la experiencia de un conflicto en las relaciones en algo beneficioso y absorber esa experiencia en el ser en la forma de pensamientos elevados, buenos deseos y sentimientos puros.

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