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lunes, 15 de julio de 2019

Una visión renovada del ser

Una visión renovada del ser



Para sentirnos bien, tenemos que comprender que nuestra característica fundamental es la paz. Siempre lo ha sido y siempre lo será. 

Por desgracia, las exigencias, los compromisos, las obligaciones y las responsabilidades del día a día nos limitan y ocupan un lugar tan prominente en la conciencia que no nos sobra tiempo para dar crédito al potencial de ser pacífico.

El ser posee alas y quiere volar. En ocasiones consigue batirlas para alzar el vuelo, pero quizás no tenga suficiente seguridad para, al abandonar su rama, permanecer volando de verdad sin caerse. 

¿Qué sucedería si un pájaro batiera sus alas, pero las garras no se soltaran de la rama en la que se encuentra? No volaría y sólo se cansaría. El cansancio y la frustración caracterizan el estado de la persona que no tiene fe en su propia capacidad de volar libremente y sobre todos los obstáculos. Se mantiene agarrada a las ramas del apego que generan una ilusión de seguridad.

Hay una frase popular para ayudar a alguien: «hacerle salir del nido». Pero, ¿quién puede hacer salir del nido al ser para dejarlo volar? Solamente el ser.

El primer paso consiste en aprender a valorar las características de tu personalidad que podrían conferirte una seguridad real, independiente de bastones y de ramas. Las verdaderas cualidades intrínsecas del ser espiritual: la paz, el amor, la seguridad, la felicidad…

El segundo paso consiste en comprender que los defectos y las flaquezas forman parte de un estado de conciencia que ya no voy a nutrir ni desarrollar. Comprendo que es un estado de conciencia erróneo y basado en la identidad falsa del ego.

Cuando alguien está construyendo una casa nueva, todo su amor y esperanza se dirigen al nuevo hogar. El viejo se olvida rápidamente.

Generando una visión poderosa del nuevo ser, todo el interés se dirige al futuro, hacia aquello en lo que me voy a convertir y el pasado ya no tiene fuerza para hacerme retroceder.

martes, 17 de julio de 2018

Pensamientos que sanan

Pensamientos que sanan




Sólo hemos sufrido a través de la conciencia con la que hemos percibido las situaciones. Con este entendimiento podemos crear pensamientos que sanen nuestras vidas. Nuestro dolor y sufrimiento surge de percibir como verdadero lo que no es real. Cuando elegimos pensar acerca de lo que es eterno vemos la verdad. Sanarnos se basa en estos pensamientos.
Creamos experiencias a través de nuestros propios pensamientos. Hemos de ser conscientes del poder de nuestra mente. Necesitamos tomar la decisión de no permitir que las influencias externas dicten cuáles son nuestros pensamientos y sentimientos. No dejarnos influenciar por las opiniones, actitudes y negatividad de los demás. Convertirnos en los dueños de nuestros pensamientos, experiencias y destino.
Los pensamientos hirientes surgen de la ilusión del ego. Creamos el ego al olvidarnos de nuestra naturaleza espiritual y eterna y nos identificamos con el cuerpo, el rol y los factores limitados de nuestras circunstancias. La base del ego es el miedo. Todo lo que percibimos a través del ego es falso y nos separa de todo lo que realmente somos. A través del ego sufrimos. Cuando expresamos pensamientos hirientes a los demás a través de nuestras palabras y acciones posicionamos nuestro ego en contra del de la otra persona. Ninguno de los dos egos es real, pero ambos bandos se hieren con la interacción.
Podemos elegir desprendernos de las heridas del pasado, comprender que son el resultado de una identidad equívoca. Concentrémonos en conocernos a nosotros mismos como todo lo que realmente somos - un alma pacífica - y renovemos nuestra verdadera identidad. Reconozcamos que los que nos han herido estaban bajo la influencia de lo que no es real y perdonémosles. 

Perdonémonos también a nosotros mismos. 

martes, 5 de abril de 2016

Prestar atención a las intenciones

Prestar atención a las intenciones

Un cambio personal positivo se inicia en nuestra conciencia. Responsabilizarse personalmente de los pensamientos, palabras y acciones es tomar el control del volante y poner el proceso de cambios en movimiento. De esta manera conduciremos nuestros pensamientos hacia la dirección precisa y valiosa; frenaremos las palabras hirientes antes de emitirlas; sabremos cuándo “hacernos a un lado” para evitar “chocar” con otro; y mantendremos el motor en funcionamiento de forma consistente para que la batería se mantenga cargada mediante acciones puras, realizadas sin esperar nada a cambio. Cuando prestamos atención a las motivaciones y a las intenciones, el motor funciona sin problemas y recorremos un mayor kilometraje en términos de progreso y resultados.
Es necesario hacer un examen rutinario. Las diferencias entre las intenciones positivas y las negativas son sutiles y a veces difíciles de detectar. La costumbre de ver y hablar sobre los defectos de los demás, por ejemplo, a veces es consciente y a veces no lo es.
De hecho, el hábito puede estar tan arraigado que ni siquiera advirtamos que estamos teniendo pensamientos inútiles sobre las debilidades de los demás. A menudo, tales pensamientos son las semillas de los chismes. Estos tienen un efecto directo o indirecto no sólo en la persona de la cual se habla, sino también en los chismosos. Aunque esta conducta se pueda defender como inocente, las huellas dejadas por las intenciones negativas se vuelven más profundas y deterioran el ambiente.


Otras formas de intenciones negativas incluyen el demostrar que uno tiene razón reprimiendo a los demás; manipularlos, aunque sea sutilmente; esperar el respeto de los demás sin respetar o depender de otros debido a la propia imperfección o inseguridad interna.

Aun cuando algunas de estas motivaciones pueden ser claramente evidentes para uno y para los demás, otras intenciones pueden estar ocultas incluso para uno mismo y requieren de un examen profundo para detectarlas, entenderlas y cambiarlas.


Las intenciones positivas, por otro lado, se pueden reconocer cuando, de forma natural y espontánea, respetamos y beneficiamos a los demás; apreciamos la originalidad y las cualidades de todos y les damos la libertad de ser ellos mismos. Incluso cuando debamos decir palabras que puedan percibirse como una medicina amarga, como opinar sobre una conducta inapropiada o sobre algo que pueda afectar la vida de alguien, las palabras se pronuncian directa y honestamente, con humildad y con consideración hacia la sensibilidad del otro. 

Cuando se trata con dignidad y respeto al receptor de la opinión, se le escucha con empatía y se le implica en las decisiones sobre los cambios, el diálogo se puede experimentar como algo positivo, que abre las puertas a la oportunidad y da a esa persona la experiencia del logro. Las intenciones positivas fortalecen al instrumento o al emisor de esta información para que permanezca “limpio” y “directo”, incluso cuando da un mensaje delicado.

lunes, 28 de septiembre de 2015

Reflexión: Determinación en la transformación



Determinación en la transformación
 
Una de las causas principales, sino la principal, de que nuestra transformación interior se demore y los viejos patrones, causantes de nuestro malestar e intranquilidad, sigan afectándonos en la vida, es la falta de determinación y enfoque.

La mente es fácilmente distraída en muchas direcciones. El conocimiento espiritual nos recuerda que nuestra naturaleza verdadera, como seres espirituales, es elevada y digna, nuestra verdadera esencia es de grandeza y autenticidad. Necesitamos permanecer conectados con nuestras cualidades originales y soltar y distanciarnos de todos los hábitos negativos del ego y la conciencia limitada.

Aún así, incluso con las mejores intenciones y a pesar de que de vez en cuando creamos pensamientos llenos de resolución sobre qué queremos eliminar en el ser y qué queremos integrar en nuestra vida, en términos de virtudes y cualidades, la realidad es que con el paso del tiempo, la fuerza de esos pensamientos se va diluyendo.

Un paso fundamental que va a marcar la diferencia es no permitir que la mente esté ociosa, tanto como podamos. Existe un proverbio que reza "Una mente ociosa es el taller del diablo". El significado está claro, cuando la mente no tiene ninguna meta ni objetivo, las innumerables atracciones de los sentidos se apoderan de ella. Las debilidades y dependencias controlan nuestra conciencia. La puerta de entrada es la mente y, específicamente, los pensamientos.

Así que es esencial crear un programa de actividades para nuestra mente. Leer y estudiar textos que estén llenos de conocimiento espiritual, crear espacios en nuestra agenda diaria para reflexionar sobre los mismos, para comprender las leyes espirituales y su aplicación en nuestra vida práctica. Crear tiempo para experimentar con la meditación, con la concentración y la contemplación. Reflexionar sobre los valores y cualidades que queremos ver más presentes en nuestras vidas y qué tenemos que hacer para integrarlos.

Si nuestra mente está constantemente involucrada en nuestra meta y objetivo de transformación espiritual, experimentaremos que los pensamientos se vuelven más poderosos y concentrados, y la mente más luminosa y liviana. A su vez, esto generará sentimientos internos de satisfacción y plenitud. Sentiremos que nos vamos acercando a nuestra meta. La clave es una mente ocupada que cierra las puertas al desperdicio, la distracción y la negatividad.

viernes, 28 de agosto de 2015

Conferencia: Luchar, huir o fluir: las múltiples elecciones de la vida


Os invitamos a asistir a la conferencia: Luchar, huir o fluir: Las múltiples elecciones de la vida. A cargo de Pilar Quera, maestra, formadora y asesora en el campo de la educación. Miembro del equipo coordinador de Brahma Kumaris Barcelona.
Se llevará a cabo el día miércoles 2 de septiembre a las 19h en Calle Diputación 329, pral.
ENTRADA LIBRE