Mostrando entradas con la etiqueta reflexión. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta reflexión. Mostrar todas las entradas

lunes, 26 de agosto de 2019

Espiritualidad en la vida diaria

Espiritualidad en la vida diaria



En esencia, la espiritualidad es saber cómo vivir. Ese conocimiento nos da la felicidad. La verdadera espiritualidad no consiste en un sistema de culto o un ritual, sino en una actitud positiva hacia nosotros mismos y hacia los demás, lo que convierte la vida en dicha, no en esfuerzo.

Para que la vida sea feliz basta con unas relaciones personales satisfactorias y un objetivo. La felicidad o la ausencia de ella, no obedece a causas externas sino que proviene del interior.

Así, el bienestar material no brinda felicidad, ni tampoco desdicha. La gran afección de la conciencia humana es considerar sólo lo externo como un medio para lograr la felicidad, esperando simplemente lo mejor, en lugar de examinar los valores y actitudes personales.

La felicidad no puede hallarse esperando simplemente lo mejor. No hay atajos. Ninguna otra persona, ninguna cosa externa puede darnos un estado permanente de bienestar. Es nuestra propia responsabilidad lograrlo. Las cosas externas pueden contribuir, servir de guía e inspiración, pero en última instancia la vida es lo que hacemos de ella.

La exploración profunda de nuestro ser nos proporciona entendimiento. Con éste, podemos empezar a crear la vida que deseamos vivir. Sin este entendimiento no podemos liberarnos de las crisis. En la actualidad parecería que a cada paso hay crisis, contratiempos y situaciones insolubles. Se diría que esto se ha convertido casi en lo común para la vida humana.

Cuando desarrollamos y fortalecemos nuestra espiritualidad, la vida es más que la simple supervivencia y la superación de obstáculos. Es una gozosa experiencia llena de amor y significado.

 

jueves, 22 de agosto de 2019

La calidad del pensamiento

La calidad del pensamiento


Pensemos en una semilla. Es como un punto –pequeña, diminuta y compacta- y sin embargo plena de potencial. Un pensamiento es una semilla, que puede ser positiva o negativa, según nuestro estado de ánimo, actitud y carácter. El pensamiento crea sentimientos y actitudes. A esta combinación se le llama conciencia. Nuestra conciencia es un reflejo de nuestros pensamientos, y nuestra vida es un reflejo de nuestra conciencia.

Habitualmente permitimos que nuestros pensamientos se esparzan por doquier, que divaguen por todos los rincones de nuestra mente. Los pensamientos descontrolados son como un automóvil lanzado a toda velocidad: a no ser que frenemos, nos estrellaremos. Una  mente sin control está tensa y preocupada. Esto causa muchísimo daño.

Para que nuestra mente trabaje con naturalidad necesitamos aplicar un freno. Una mente natural es pacífica, y una mente pacífica nos da claridad. Cuando vemos las cosas con claridad no hay desgaste porque nuestra mente se vuelve ligera, no se ve agobiada con pensamientos innecesarios. La mayor enfermedad de la mente es pensar demasiado, especialmente en otros: en lo que hicieron, lo que deberían hacer, lo que debieron haber hecho, lo que dijeron, lo que quisiéramos que hubieran dicho, por qué hablaron siquiera. Todo esto perturba la serenidad propia de la mente.

Cuando pensamos demasiado solemos fantasear y reaccionar con desmesura, y así creamos sentimientos negativos. La observación nos da la paciencia y claridad necesarias para pensar y actuar de manera apropiada; al observar nos concentramos interiormente, lo que nos permite ver la realidad.

Si sembramos una semilla de pensamiento positiva y limpia y nos concentramos en ella, le daremos energía, así como el sol se la da a la semilla que yace en la tierra.
Cada mañana, antes de comenzar nuestra jornada, sentémonos tranquilos, en silencio, y sembremos la semilla de la paz. La paz es armonía y equilibrio. Dejemos que la paz encuentre su hogar en nuestro fuero interno. 

La paz es nuestra fortaleza original, nuestra eterna tranquilidad del ser.

Extracto del libro: 
DESCUBRIR LA ESPIRITUALIDAD
Anthony Strano

lunes, 12 de agosto de 2019

Moler tus propios ingredientes

Moler tus propios ingredientes


Existe un dicho: Muele tus propios ingredientes y experimentarás felicidad. En términos del conocimiento espiritual, no es suficiente comprender intelectualmente, es esencial trasladar el conocimiento a nuestra experiencia práctica.

Por ejemplo, el conocimiento espiritual de que somos un alma, un ser de luz, cuya naturaleza original es la paz y la estabilidad, cuyo estado natural es de equilibrio y bienestar. Otro aspecto del conocimiento espiritual es la comprensión de Dios, el alma suprema, como la fuente elevada de luz y poder espiritual, nuestro benefactor constante y benevolente, con quien si sintonizamos nuestra mente e intelecto, accedemos a un inagotable caudal de recursos espirituales y fortaleza. No es suficiente saberlo, necesitamos aceptarlo, reflexionar sobre ello, practicarlo en la vida y experimentarlo. Eso es lo que significa moler tus propios ingredientes y el fruto de ello es la experiencia de la felicidad, ya que el alma experimenta beneficio, logros y progreso.

Por ello, para avanzar espiritualmente, es muy importante convertir nuestra vida en un laboratorio de experiencias. Cuanto más reflexionamos y experimentamos con diferentes aspectos del conocimiento espiritual, más los 
hacemos nuestros y nos damos cuenta de su valor y su relevancia.

De esta manera, cuando transmitamos conocimiento espiritual a otros, lo haremos con el entusiasmo y el brillo que viene de la experiencia, y eso se convierte en una fuente de inspiración para los demás, les llena de coraje y motivación para aplicarlo también en sus vidas.

Además, cuando permanecemos en la práctica de reflexionar y aplicar el conocimiento espiritual, nuestra mente permanece involucrada en pensamientos elevados y de calidad que generan mucha energía positiva en nuestro interior. Entonces ningún problema, dificultad ni obstáculo nos atrapará o atraerá, ya que estaremos perdidos en la felicidad y el bienestar de nuestra propia mente. Debido a que estamos ocupados en nuestra mente, las debilidades no tienen oportunidad de venir y permanecemos estables en un estado elevado de consciencia.
 

lunes, 5 de agosto de 2019

El actor en el escenario

El actor en el escenario



Hacerse consciente del alma significa tener claro la diferencia entre el instrumento físico o traje, es decir, el cuerpo, y la energía consciente que lo gobierna, el alma, el ser.

Del mismo modo, es esencial comprender la diferencia entre quién soy realmente y el rol o roles que estoy interpretando en mi vida.

Un actor, incluso mientras está interpretando las escenas más dramáticas, incluso mientras llora o ríe o grita, sabe que está interpretando un papel y que él no es el papel. Sabe que cuando la obra se acabe de representar, seguirá existiendo sin el papel.

Podemos desarrollar gran fortaleza si, de la misma manera, mientras interpretamos diferentes roles en el escenario del mundo, permanecemos conectados con la consciencia interna de nuestra identidad eterna, como el ser de consciencia pura – de paz, de verdad, de luz, de amor.

Separar al rol y al actor hace que aumenten las oportunidades de ver lo que mi papel precisa realmente y reduce la posibilidad de ser influenciado en exceso por los demás. Si soy capaz de proteger mi identidad interior, será mucho más fácil para mí cambiar de rol. Si me pierdo en algún rol en particular, no puedo ver más allá de las necesidades inmediatas.

Por ejemplo, puede que se requiera de alguien que interprete el papel de madre, o de esposa, o de mujer de carrera, o de trabajadora comunitaria, o de amiga. Siempre tendremos muchas más probabilidades de satisfacer todos estos roles si no nos atrapamos excesivamente en ninguno de ellos.

La meditación puede compararse con el momento en el que nos permitimos dejar el escenario del mundo, incluso por unos momentos, y conectar con nuestra esencia. Separarnos del escenario temporalmente nos permite comprender con mayor profundidad el comportamiento de los demás actores y qué es lo que se requiere de mí para poder interpretar mi papel con precisión.

No cortamos con el papel, pero dándonos a nosotros mismos de vez en cuando oportunidades para recargarnos, nos aseguramos de que nuestra perspectiva permanezca elevada, de que nuestras motivaciones sean positivas y de que nuestro estado interno sea pacífico y equilibrado.
 

lunes, 29 de julio de 2019

Descubrir a Dios

Descubrir a Dios




En relación a Dios, muchas personas tienen alguna noción o creencia en un Ser Supremo. Otras no tienen interés en Dios y las hay que incluso están en contra de toda noción o concepto de Dios.

Para quienes han pensado acerca de Dios o Le han buscado, en muchos casos no han encontrado un método preciso y específico de conectar con Él o de desarrollar esa relación. La información que se precisa es quién es Él, dónde está y cómo podemos establecer contacto.

Desde la perspectiva de la Meditación Raja Yoga, el reconocimiento de nosotros mismos como almas, seres espirituales, es el primer paso para practicar el método fácil y natural de conexión con Dios, método denominado Raja Yoga. El segundo aspecto es comprender que Dios, el Ser Supremo es un Ser de Luz. Entonces, en un instante, con sólo un pensamiento, podemos crear esa conexión.

Cuando de repente descubrimos la clave para contactar con alguien con quien previamente habíamos experimentado dificultad o incertidumbre para poder establecer ese contacto, la cualidad de esa relación cambiará de forma natural. Empezaremos a sentir realmente la presencia de Dios en nuestra meditación. A medida que seguimos manteniendo esta conexión empezaremos a influenciarnos por las cualidades de Dios de amor, pureza, dicha y paz.

Estas cualidades se despertarán y fortalecerán en nosotros y a la vez, esto influenciará nuestras acciones y nuestra vida en general. La compañía que mantenemos ejerce tal poderosa influencia en nuestras vidas y personalidades. Tendemos de forma natural a evitar pasar tiempo en compañía de una persona descontenta porque esa compañía es incómoda y nos deja con un sentimiento similar. En cambio, buscaremos la compañía de alguien que sea feliz y esté contento y nos ame. 

Dios es el alma más contenta y completa de todas y también la más amorosa. Permitiendo a Dios que entre en nuestras vidas y nos influencie, nosotros también nos sentiremos más contentos y plenos. La calidad de las relaciones con los demás también cambiará. Estos son los beneficios inmediatos y duraderos de descubrir y conocer a Dios.
 

martes, 19 de febrero de 2019

Complementarse

Complementarse


La armonía, el bienestar, y la satisfacción del propósito individual son posibles cuando nuestra conciencia es inclusiva en vez de excluyente. Tal conciencia es universal, en el sentido de que podemos reconocer y apreciar el propósito y la necesidad de todas las cosas en la vida, y de esta manera darles el espacio para expresar el derecho innato de “ser”. Cuando las personas, bien sea a un nivel individual o colectivo, se hacen excluyentes, es decir, cuando la base de su identidad se fundamenta en prerrogativas y privilegios, entonces la armonía, la paz y también el amor se pierden, tanto en la persona como en la sociedad. Las personas, las sociedades, nacionalidades, religiones, políticas, se vuelven excluyentes. Cuando se apegan a una especialidad en particular, un talento o una posición,  a pesar de que es sano el valorar quién eres, tal apego hace que se convierta en algo insano y violento, haciendo que otros se sientan inferiores debido a que no poseen lo que nosotros tenemos.

En la mayoría de ocasiones, la razón del conflicto a cualquier nivel  es la idea de estar en lo cierto, y querer dominar y reprimir a otros porque pensamos que somos mejores de una forma o de otra.

 Desafortunadamente, en la sociedad moderna, ya sea en oriente u occidente, la idea de rebajar a los demás para demostrar el valor de la persona o la idea, ha creado precedentes sobre el principio innato de la vida que es el complementarse.

Cuando tenemos tendencia a complementarnos en lugar de competir o menospreciar a los demás, hay paz y en especial respeto. Y por encima de todo auto-respeto. Auto-respeto es reconocerme a mí mismo tal y como soy y cumplir con mi propósito sin dañar ni compararme con los demás. En este hermoso tapiz de la vida todos tenemos un lugar, simplemente debo saberlo, entenderlo, expresarlo, disfrutarlo. Tengo este derecho, pero nunca debo abusar, porque cuando empiezo a pensar que mi “rol” o mi posición o mi expresión, es más aventajada o mejor que la de los demás, entonces habrá conflicto. En ocasiones, cuando hay una sensación de incapacidad, ya sea personal o colectiva, hay una necesidad de ser reconocido y esto crea apego a los privilegios o las prerrogativas, y cuando el sentido de identidad se basa en esto, crea exclusividad.

La naturaleza funciona bajo el principio de la complementariedad, como por ejemplo podemos comprobar con las estaciones, el día y la noche, el continuo proceso cíclico de nacimiento, crecimiento, madurez y envejecimiento, muerte, renacimiento, crecimiento, madurez, muerte, etc.

El principio de ser complementario significa que cada uno tiene un mismo valor, y cuando reconocemos la igualdad del valor de todas las cosas, entonces dejamos de competir, compararnos, sentirnos inferiores o superiores, intentando ser lo que no somos. En una sociedad, ¿son todos doctores, albañiles o panaderos? Todos tienen diferentes talentos, diferentes posiciones ya que se tienen que realizar diferentes tareas si se quiere que la sociedad funcione bien. Si examinamos la vida, nos damos cuenta de que el reconocimiento de este principio de ser complementario es la base para crear una coexistencia pacífica y feliz, ya que la visión y la actitud de igualdad respetan  las diferencias.

lunes, 14 de enero de 2019

Creencias sobre la ira

Creencias sobre la ira




Hemos “aprendido a creer” que es normal enfadarse con los demás, con el mundo, incluso con uno mismo. Los padres y los jefes puede que incluso hayan aprendido a usar la emoción de la ira para atemorizar a los demás y conseguir que hagan lo que ellos quieren. Pocas personas se dan cuenta de que cuando nos enfadamos, nosotros somos los primeros en sufrir y los que más lo hacemos.

Después, cuando alguien aparece y sugiere que la ira no es una buena idea, y que no es una emoción sana, se resisten a esta creencia e incluso discuten para defender su ira! 

Es sólo cuando experimentamos la verdad de nuestra paz interior y nos damos cuenta de que la paz es nuestro estado natural, que el argumento de que “la ira es normal y parte de la vida” se descubre como erróneo y falaz. 

En la experiencia de la verdadera paz interior también nos damos cuenta, desde lo profundo de nuestra conciencia, de que en realidad no dependemos de nadie para experimentar nuestros sentimientos de paz, felicidad, contento y alegría. Esta experiencia de completa libertad interior termina con una de las creencias más profundas que la mayoría hemos aprendido, que es la de que dependemos de los demás, de los eventos y de las situaciones para sentir lo que sentimos.

Liberarnos de la ira no quiere decir que en las situaciones prácticas no nos expresemos ni digamos nada y nos sentemos en una resignación dichosa o en una especie de estupor meditativo! En vez de reaccionar desde la ira, experimentamos una renovada intención y una capacidad expandida de entender a los demás y permanecer vitalmente conectados con los demás.
 

martes, 16 de mayo de 2017

Silencio y transformación

Silencio y transformación


Para relacionarnos con precisión con la obra de la vida necesitamos ir a la experiencia del silencio.

Desde el silencio puedo abrirme a escuchar la verdadera necesidad del ser: soltar todos los apegos, dejar de forzar y presionar para que las cosas sean según mis esquemas, según mis expectativas. Soltar y abrazar la majestuosa obra de la vida tal como es. Cada escena es nueva y diferente cuando en mi consciencia me renuevo y abandono los preconceptos y prejuicios.

A medida que me hago introspectivo y me conecto con mi ser, aprendo a apreciar y valorar lo que la vida me trae. Me es más fácil conectar con el Ser Supremo, con su luz. Y así me vuelvo un instrumento, un canal de la luz de Dios. Entonces mi presencia también impacta de una manera diferente en la obra de la vida. Soy un alma, un instrumento, un actor privilegiado que observa la obra desde una posición elevada y puedo servir desde el silencio, compartiendo los sentimientos más puros y elevados de paz y buenos deseos.

En esa experiencia hay dicha y plenitud. Soy actor en esta obra y a la vez soy co-creador de la obra. Mi conexión con la Fuente Suprema de pureza y verdad hace que mi presencia sea agente de cambio y transformación.

Desde el silencio conecto con mi poder interior, aprecio los regalos que me ofrece la obra de la vida y discierno con claridad y precisión cuál es la mejor contribución que puedo hacer.
 

lunes, 15 de agosto de 2016

Paz en la actitud

Paz en la actitud
 

La forma más poderosa de aprendizaje es a través del ejemplo, lo que ves a través de los ojos crea un gran impacto.

El corazón lo acepta y no necesita de muchas palabras.

No puedes imponer la paz a través de la fuerza, pero puedes estar en paz y crear un ambiente de paz.

Cualquier cosa que guardes dentro de ti saldrá automáticamente.

Asegúrate, entonces, de estar siempre lleno de logros en tu carácter.

Estos se manifestarán a través de tus ojos, de tus palabras, de tu comportamiento y entonces serás capaz de tener gran influencia sobre los demás.

La paz no es una actitud pasiva, es un estado activo.

Es tener la determinación y la atención constante para vivir y responder como un ser de paz ante cualquier violencia que te presente la vida.

Supone ser valiente y estar alerta.

Tu actitud crea un ambiente a tu alrededor.

La actitud viene determinada por tu manera de pensar y de sentir.

Te comunicas a través de la actitud.

Crea una actitud positiva, llena de buenos sentimientos, y tan solo tu presencia hará maravillas.

lunes, 11 de julio de 2016

Un corazón generoso, una mente generosa

Un corazón generoso,
una mente generosa



Tener una mente generosa significa tener en cada actividad un gran corazón. Tener un gran corazón significa tener constantemente buenos deseos hacia los demás y a que avancen mediante tales buenos deseos.

Tener un corazón generoso significa tener el sentimiento de ser un donador y donar las especialidades, las virtudes y los poderes que se han obtenido. Donar la riqueza del conocimiento espiritual a través de las palabras es un acto valioso, pero aún lo es más ser cooperativo en donar las propias virtudes. Ser cooperativo en capacitar a que los demás se hagan virtuosos a través de las virtudes del ser, ser cooperativo en llenar a los demás con especialidades, esto es lo que significa ser un gran donador, el que tiene un gran corazón, un filántropo.

¿Cuáles son las características de un alma con tal mente generosa? Se darán tres características especiales. Tal alma estará libre de tres cosas: los celos, el rencor y la naturaleza de criticar a los demás, o burlarse. Liberarse de estas tres cosas para siempre se conoce como tener una mente generosa.

Los celos generan angustia en el ser y trastornos en los demás. Así como a la ira es como un gran fuego, los celos también son un fuego.

El rencor nunca le permite al alma la experiencia de ser quien tiene pensamientos puros, o quien tiene buenos deseos hacia los demás. El rencor hace que el ser caiga y hace caer también a los demás.

De la misma forma, criticar a alguien, sea como una broma o seriamente, también significa dar pesar. Es como si alguien está caminando y le empujas o le haces la zancadilla y le haces caer. Si a alguien se le hace caer de esta forma, sea pequeña o grande la herida producida, eso le hará perder coraje y le hará seguir pensando acerca de esa herida. Mientras esa herida dure, seguirá recordando a quien le ha infringido esa herida. Eso no es algo pequeño. Es muy fácil hablar sobre alguien, pero incluso la herida infringida como una broma adopta la forma de pesar. Esto se acumula en la cuenta personal de dar pesar a los demás.

El alma con mente generosa y corazón generoso no tendrá estas tres cosas. Tal alma tendrá amor por servir y elevar a los demás. La base para tener éxito constante en el servicio es la generosidad. 

miércoles, 11 de mayo de 2016

Libre de preocupaciones

Libre de preocupaciones
 
Deja a un lado las preocupaciones
y te sorprenderás de la belleza del cielo, del color de las flores,
del frescor de la brisa y de la generosidad del sol.
Te sentirás parte de la creación, y la vida empezará
a tener sentido.

La mayor riqueza es saber apreciar
lo que tenemos, y lo que somos.
Pensar en lo que los demás están haciendo
puede darte dolor de cabeza.
En lugar de ello, piensa en lo que tienes que hacer.
Hazlo, y verás cómo te sientes.
Nadie en realidad te produce intranquilidad.
Tú eres tu propio amigo o tu propio enemigo.
Son tus limitaciones, debilidades, expectativas,
hábitos negativos los que te roban la paz y te hacen sufrir.

Si alguien está haciendo algo erróneo, en lugar de perder tu paz
y dejar que la mente se queje, pregúntate:
¿Qué puedo hacer para beneficiar a esa persona?

Una de las principales razones por las que
hay tanto miedo en nuestra sociedad es que pasamos la mayor parte del tiempo escuchando noticias negativas sobre violencia y conflictos.
Proponte cambiar de tema y hablar de lo que la vida te ofrece.
Es necesario crear esperanza y entusiasmo en el futuro
y una visión más positiva de la realidad del presente.
De esta forma promovemos la paz.

La humanidad es como un árbol, cada ser humano está conectado
con la Semilla y pertenece al mismo árbol.
La belleza del árbol es que tiene diferentes ramas y
en cada una, innumerables hojas.
Cada individuo también es diferente y tiene su propio papel.
Piensa en lo que tenemos en común y apreciarás a cada ser humano.
Esta es una clave para permanecer en paz.

martes, 5 de abril de 2016

Prestar atención a las intenciones

Prestar atención a las intenciones

Un cambio personal positivo se inicia en nuestra conciencia. Responsabilizarse personalmente de los pensamientos, palabras y acciones es tomar el control del volante y poner el proceso de cambios en movimiento. De esta manera conduciremos nuestros pensamientos hacia la dirección precisa y valiosa; frenaremos las palabras hirientes antes de emitirlas; sabremos cuándo “hacernos a un lado” para evitar “chocar” con otro; y mantendremos el motor en funcionamiento de forma consistente para que la batería se mantenga cargada mediante acciones puras, realizadas sin esperar nada a cambio. Cuando prestamos atención a las motivaciones y a las intenciones, el motor funciona sin problemas y recorremos un mayor kilometraje en términos de progreso y resultados.
Es necesario hacer un examen rutinario. Las diferencias entre las intenciones positivas y las negativas son sutiles y a veces difíciles de detectar. La costumbre de ver y hablar sobre los defectos de los demás, por ejemplo, a veces es consciente y a veces no lo es.
De hecho, el hábito puede estar tan arraigado que ni siquiera advirtamos que estamos teniendo pensamientos inútiles sobre las debilidades de los demás. A menudo, tales pensamientos son las semillas de los chismes. Estos tienen un efecto directo o indirecto no sólo en la persona de la cual se habla, sino también en los chismosos. Aunque esta conducta se pueda defender como inocente, las huellas dejadas por las intenciones negativas se vuelven más profundas y deterioran el ambiente.


Otras formas de intenciones negativas incluyen el demostrar que uno tiene razón reprimiendo a los demás; manipularlos, aunque sea sutilmente; esperar el respeto de los demás sin respetar o depender de otros debido a la propia imperfección o inseguridad interna.

Aun cuando algunas de estas motivaciones pueden ser claramente evidentes para uno y para los demás, otras intenciones pueden estar ocultas incluso para uno mismo y requieren de un examen profundo para detectarlas, entenderlas y cambiarlas.


Las intenciones positivas, por otro lado, se pueden reconocer cuando, de forma natural y espontánea, respetamos y beneficiamos a los demás; apreciamos la originalidad y las cualidades de todos y les damos la libertad de ser ellos mismos. Incluso cuando debamos decir palabras que puedan percibirse como una medicina amarga, como opinar sobre una conducta inapropiada o sobre algo que pueda afectar la vida de alguien, las palabras se pronuncian directa y honestamente, con humildad y con consideración hacia la sensibilidad del otro. 

Cuando se trata con dignidad y respeto al receptor de la opinión, se le escucha con empatía y se le implica en las decisiones sobre los cambios, el diálogo se puede experimentar como algo positivo, que abre las puertas a la oportunidad y da a esa persona la experiencia del logro. Las intenciones positivas fortalecen al instrumento o al emisor de esta información para que permanezca “limpio” y “directo”, incluso cuando da un mensaje delicado.

jueves, 4 de febrero de 2016

Reflexión: Equilibro entre el cerebro y el corazón


Cuando no existe la experiencia de sentimientos verdaderos y elevados en el alma, la vida del ser humano se vuelve muy vacía. La desesperanza, el miedo y el desánimo hacen que la vida sea muy hueca. Sin embargo, la base de los sentimientos negativos son los pensamientos negativos. 

La receta para contrarrestar esto es simple: pensar menos, pensar calmadamente, pensar en paz y no pensar innecesariamente. Es lo que realmente se necesita para empezar a generar sentimientos verdaderos y elevados. Mantener el corazón lleno de sentimientos buenos y verdaderos requiere de un adecuado equilibrio entre el cerebro y el corazón. En realidad no necesitamos pensar demasiado. El hábito de pensar demasiado hace que nuestro cerebro se canse y se debilite y por tanto sea fácilmente influenciado, especialmente por las vibraciones negativas a nuestro alrededor. 

Debido a que usamos mucho más el cerebro que el corazón, la calidad de los sentimientos se ha deteriorado. Los sentimientos verdaderos del corazón se han debilitado profundamente. De hecho, el enfoque debería centrarse en los sentimientos. Si nos aseguramos de que los sentimientos sean verdaderos, entonces todo lo que piense el cerebro será correcto. Podríamos decir que es como un tipo de inteligencia diferente, basada en una forma de usar el cerebro completamente distinta. 

Cuando los sentimientos son puros y elevados, el cerebro automáticamente empieza a pensar los pensamientos correctos, basados en esos sentimientos. Son sentimientos que nos conectan con nuestra divinidad, nuestra verdadera esencia. 

Para ello necesitamos ir hacia nuestro interior y practicar la meditación, conectar con los sentimientos puros y genuinos del alma, ya que hemos acumulado en el ser muchos sentimientos debido a las situaciones externas y debido a ello, los sentimientos naturales y verdaderos como el amor y la paz, no se experimentan. 

Tenemos que empezar por tomarnos tiempo cada día para experimentar esos sentimientos y después empezar la práctica de poner esos sentimientos verdaderos en nuestra vida diaria, en las relaciones, actividades y todo lo demás. Cuando nuestros sentimientos están en este nivel de positividad, emergen tres cualidades: pureza, verdad y determinación. Con éstas, nos daremos cuenta de que la necesidad de pensar mucho se elimina. 

Cuando la fe opera en este nivel de verdad, experimentaremos que los deseos más puros del corazón definitivamente son satisfechos. Si no hoy, entonces mañana. El desánimo desaparece. Los sentimientos verdaderos nos conectan con nuestro poder y fortaleza interiores. 


Fotografía de Rui Nunes en instagram

miércoles, 18 de noviembre de 2015

La experiencia del silencio

La experiencia del silencio

La experiencia del silencio, la búsqueda de un espacio de profunda quietud interior, que es la base de las meditaciones, oraciones y experiencias místicas en todas las grandes religiones de la humanidad, nos ofrece un puente para acceder a nuestra propia espiritualidad, que es la fortaleza que necesitamos para tratar de una forma nueva y creativa con nuestra realidad cotidiana y los conflictos que a menudo se presentan en ella.

En el silencio profundo y sereno, en la contemplación de tal silencio pleno, se nos abren las puertas a esta comunicación divina y trascendente, es lo que se conoce como meditación. El silencio es el puente de comunicación entre lo divino y lo humano, nos abre a la experiencia del amor de Dios. El silencio espiritual prepara el corazón y la mente para comunicarnos con Dios.

El silencio espiritual nos proporciona energía pura y altruista de la Fuente Creativa, abriendo horizontes ilimitados de nueva visión. Para liberar al ser de la negatividad, necesitamos silencio. Absortos en la profundidad del silencio, iniciamos un proceso de renovación interior. En esta renovación, la mente se limpia, facilitando una percepción diferente de la realidad.

El silencio lleva nuestra energía mental y emocional a un punto de concentración donde podemos encontrar la quietud. Sin esta quietud interna, en las situaciones difíciles o problemáticas nos sentiremos a menudo como una marioneta arrastrada por las diversas cuerdas de las influencias externas. Este punto de quietud interior es la semilla de la autonomía que corta tales cuerdas y termina con la pérdida de energía.

El silencio sana. Es como un espejo. El espejo no culpa ni critica, pero ayuda a ver las cosas como son, ofreciéndonos un diagnóstico que nos libera de los pensamientos erróneos. El silencio revive la paz original del ser, una paz que es innata, divina, que cuando se invoca fluye por el ser armonizando y sanando cada desequilibrio.

El silencio es el lenguaje para comunicar con Dios. Silencio unido al amor. Donde hay amor, la concentración es natural y estable, como una llama serena de una vela que irradia su aura de luz. Cuando la mente humana está absorta en el pensamiento de Dios, la persona siente la armonía de la reconciliación en profundidad. En esta unión silenciosa de amor uno llega a estar completamente reconciliado, no como un proceso intelectual, sino como un estado del ser.

De esta experiencia de Dios, aprendemos a vernos como un canal de comunicación... desarrollamos la capacidad de canalizar este amor divino y espiritual, para el beneficio de todos.
Foto: Rui Nunes http://ninjaviajando.eu

jueves, 15 de octubre de 2015

Permanecer feliz y dar felicidad

Existe una profunda conexión entre la paz y la felicidad. Si no soy feliz, no puedo ser realmente pacífico. La cara revela la felicidad del alma. La felicidad no es algo que pueda permanecer escondido. La cara revela los sentimientos y las intenciones. Sea que hablemos o no, hay aspectos nuestros que hablan por sí mismos y uno de ellos es la expresión de la cara. Cuando hablamos, el corazón y la mente hablan junto con la boca.

La felicidad espiritual es felicidad ilimitada. Tanto como damos, recibimos incluso más. Nadie puede reducir mi felicidad porque proviene de una fuente imperecedera. Podemos tomar tanta felicidad como queramos del océano de la felicidad. Tomando espiritualidad de la fuente eterna nos convertiremos en un donador de felicidad.

Así que tenemos que centrar la atención en permanecer felices y dar felicidad. Conscientes de que ésta es felicidad espiritual e ilimitada. En esta consciencia elevada, incluso si alguien nos dice algo ofensivo o nos critica, no nos afectará. Permanecer en esta consciencia nos capacitará a permanecer contentos. Entonces no necesitaremos que las situaciones o las personas nos satisfagan temporalmente a fin de que podamos sentirnos contentos. En lugar de eso, permaneceremos en un estado de paz constante llena de satisfacción. Nadie se tendrá que preocupar de mí.

Incluso si cometí un error ayer, es el error de ayer así que tengo que olvidarlo y avanzar. Convertirlo en un peldaño para ascender en mi estado interior. Recordar las cosas del pasado es un gran error. Una consciencia elevada es pensar que estamos en una peregrinación hacia nuestro destino espiritual y he de mantener enfrente la meta y objetivo, el estado de perfección y liberación espiritual. 

Cuando el alma pone esta profunda atención en crear este estado de felicidad constante y natural, recibe mucha ayuda sutil. Ahora es el tiempo para permanecer en profunda paz y felicidad y a la vez, es la necesidad del momento, lo que el mundo más necesita. El ser necesita disfrutar de estos tesoros y el mundo necesita que los compartamos con generosidad.

jueves, 8 de octubre de 2015

Beneficios del pensamiento positivo


Beneficios del pensamiento positivo

¿Por qué deberíamos practicar el pensamiento positivo? Nuestros pensamientos crean nuestro estado global de conciencia. Esto significa que afectan directamente a cómo nos sentimos acerca de nosotros mismos y qué es lo que sentimos en nuestro interior. El auto-respeto es el estado de ser más genuino para cualquier persona. En nuestro estado de auto-respeto somos fuertes, tenemos claridad y discernimiento.

En el auto-respeto somos libres. Como consecuencia nos liberamos de la ansiedad acerca del pasado y del futuro. Generamos hábitos de acción positiva ya que los pensamientos siempre preceden las acciones. El estado de mente positivo y optimista disipa los miedos, preocupaciones, ansiedad y depresión. La mente irradia energía hacia el entorno y así generamos una atmósfera positiva que prepara el camino hacia el silencio interior para uno mismo y para los demás. Generar corrientes de pensamiento positivo también promueve la estabilidad mental, y esto a su vez nos capacita a afrontar con éxito los desafíos de la vida. De esta forma estamos haciendo lo que es necesario para cuidar de nuestra mente. Si somos un buen amigo de nuestra mente, entonces nuestra mente también será un muy buen amigo y nos ayudará en cada aspecto de nuestra vida.

Los pensamientos son provocados por los recuerdos, las impresiones sensoriales y las inquietudes y por ello determinan nuestro estado de ánimo. Lo que pensamos, la manera en que lo pensamos y el nivel de nuestra habilidad para mantener concentración en el tema de pensamiento que hemos seleccionado determinan nuestras experiencias internas.

Nuestros sentidos perciben y registran los fenómenos y eventos externos. Las impresiones son inmediatamente transferidas a la mente. Cómo nos sentimos acerca de ello y cómo interpretamos los eventos determina si los vemos como positivos o negativos. Por sí mismos, los acontecimientos y eventos son neutrales. Les asignamos una connotación positiva o negativa dependiendo de cómo los juzgamos. Si creemos que son positivos, entonces los experimentamos de forma positiva y generaremos sentimientos positivos acerca de ellos. Si pensamos que las situaciones o eventos percibidos son negativos, generaremos pensamientos y sentimientos negativos en respuesta.

Desde una perspectiva de desarrollo personal y espiritual, un enfoque válido de las situaciones, acontecimientos y eventos externos es el de percibirlos como factores integrados en nuestro proceso de aprendizaje. Podemos formularnos la cuestión: ¿Qué beneficio o aprendizaje puedo extraer de esta situación? Y podremos verificar que en cada momento la vida nos ofrece el escenario preciso para nuestro crecimiento y desarrollo. Éste es uno de los beneficios fundamentales de la práctica del pensamiento positivo: aprender a discernir y comprender el beneficio y el aprendizaje, a veces oculto a simple vista, en cada situación de la vida.

martes, 15 de septiembre de 2015

Reflexión de martes: Auto-conocimiento

Auto-conocimiento

Es solo en el ámbito de nuestras relaciones en el que realmente nos podemos conocer a nosotros mismos. Somos un espejo cada uno para el otro. Lo que les damos a los demás a nivel de nuestros pensamientos, sentimientos y actitudes es lo que nos damos a nosotros mismos, y finalmente nos retornará a través de los demás. Nuestras relaciones son el verdadero taller práctico, el aula, el laboratorio de aprendizaje en nuestras vidas.

Relación no es simplemente interactuar con los demás, tiene que ver con la comprensión, con edificar, nutrir y cuidar. Cada interacción conlleva una lección. Tomemos una relación, observémosla, explorémosla y preguntémonos qué nos dice esta relación acerca de nosotros mismos y de nuestra vida en este momento. Deja que tus relaciones te revelen a ti mismo tu verdadero ser.

A medida que lo haces, aprenderás de manera natural qué es lo que hace que las relaciones funcionen, y qué es lo que no, como a veces es el caso! Y cuanto más te conoces a ti mismo en el espejo de tus relaciones, más fácil te será comprender a los demás.

Piensa en dos personas que sean cercanas a ti. Ahora piensa en cada relación y anota qué es lo que cada una de estas personas hace que se manifieste en ti cuando estás con ellas. ¿Qué parte de ti quieres desarrollar más en cada una de estas relaciones? Por ejemplo: humor, paciencia, humildad, etc. ¿Qué harás hoy para desarrollar estos aspectos de tu personalidad?
 

jueves, 10 de septiembre de 2015

Reflexión: Honestidad y sinceridad


Honestidad y sinceridad

Sinceridad no significa simplemente hablar con franqueza. Significa conocer claramente lo que sucede dentro de ti. 

Tal claridad se refleja en tus palabras, que tendrán el poder de la verdad, y surgirán con facilidad y sin vacilaciones. La sinceridad genuina cultivada dentro de ti es lo que les llegará a
los demás y les influirá.

Si los demás te influyen fácilmente a ti, tu capacidad de ser sincero se reduce. Los demás no podrán recibir de ti ese sentimiento de verdad, y en tus relaciones no habrá un sentimiento de amor. Parecerán superficiales. Aunque el amor superficial es mejor que la carencia de amor ya que por lo menos asegura que no te vuelves totalmente frío, es obvio que no es el auténtico. 

Se necesita mucho coraje para ser honesto. Una de las cualidades más nobles de una persona es la capacidad de decir: «Lo siento. Estaba equivocado y tú tenías razón». Lo que importa no es tener razón, esgrimir argumentos contundentes o lograr que acepten mis ideas. Lo que importa es ser capaz de reconocer mis errores, hacerme responsable de ellos, aprender la lección y seguir adelante con mayor grado de madurez.

La honestidad espiritual significa: “sé fiel a tu propio ser”. Es uno de los pilares de la grandeza, ya que permite experimentar el amor de Dios, y el sentimiento de que Dios y yo estamos muy cerca. Hay un gran poder en esta experiencia. Por desgracia, en lugar de disfrutar de tal grandeza de una forma natural, la mayoría de las personas renuncian a esta oportunidad poniendo excusas. Las excusas también son una forma de la falsedad.

Donde hay sinceridad y honestidad, los sentimientos se vuelven puros y limpios.

lunes, 31 de agosto de 2015

Examinar y cambiar: la clave de la armonía interna

Examinar y cambiar: 
la clave de la armonía interna

En mayor o menor grado, todos hemos tenido la experiencia de dar un mensaje en el que no creíamos verdaderamente. O, en contra de nuestra voluntad, tomar parte en una conversación sobre chismes. O decir o hacer algo que no coincidía con nuestros valores. Y aunque la causa fuera política, social o culturalmente correcta, como evitar herirnos o herir a otro, satisfacer las expectativas de los demás hacia nosotros, o decirlo o hacerlo porque “lo sentimos así”, esos pensamientos, palabras o acciones falsas tienen un efecto. Experimentaremos las consecuencias no sólo como una falta de armonía y conflictos internos, sino también en las relaciones con los demás. El estrés aumenta, la paz disminuye y el mundo se deteriora un poco más.

Al alinear los pensamientos, las palabras y las acciones con los principios divinos y universales que gobiernan la naturaleza y la conducta humana, automáticamente reducimos las tensiones, porque actuamos desde una posición pura. Cuando las motivaciones se basan en valores correctos de acuerdo con las leyes fundamentales y naturales, pensamos, hablamos y actuamos de forma que se garantiza el éxito, los logros y la paz mental.

Simplemente enfocándonos en nuestro interior se revelarán esos principios, esas verdades irrompibles, permanentes y fundamentales que trascienden todos los sistemas de creencia. Son leyes naturales y espirituales, y el conocimiento de esas verdades está en el corazón de cada alma humana. Son conceptos tales como la justicia y la paciencia, la honestidad y la integridad, la benevolencia y el respeto, la precisión y la flexibilidad y todas las demás virtudes divinas que son parte de nuestro potencial más elevado.