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lunes, 6 de enero de 2020

Ser un auto-soberano

Ser un auto-soberano


Antiguamente, en la India, se consideraba que para gobernar el reino, los futuros aspirantes al trono, tenían que saber primero gobernarse a sí mismos, tenían que tener auto-control y auto-dominio. Ésta era una condición ineludible para poder acceder al trono.

El conocimiento de la Meditación Raja Yoga nos enseña a hacernos conscientes del ser espiritual, de nuestra verdadera esencia. Esto a su vez nos lleva a la comprensión y la experiencia de una profunda verdad: yo, el alma, tengo la capacidad en potencia de gobernar mi mundo interior. Sin embargo, esta capacidad sólo se puede desarrollar plenamente cuando practicamos la conciencia del alma. Esto significa hacernos conscientes de la energía del alma, la energía del ser espiritual, un punto de luz brillando en nuestro interior, y dejar de identificarnos con la forma corporal perecedera y temporal, el cuerpo, que es el traje a través del cual se expresa el alma. El alma es eterna e imperecedera.

En el estado de conciencia del alma podemos, con el trabajo interior necesario, recuperar nuestra auto-soberanía. Ser un auto-soberano significa que nuestro cuerpo funciona bajo las directrices del ser espiritual. No sólo el cuerpo sino todas nuestras funciones sutiles, como la mente y el intelecto. Esto significa que podemos estabilizar el poder del pensamiento, es decir, la mente, donde queramos y cuando queramos. Por ejemplo, si en nuestra mente aparecen pensamientos inútiles o perjudiciales, tenemos la capacidad de aplicar un freno, un punto final y cambiar de dirección a voluntad. Es decir, tenemos soberanía incluso sobre nuestra mente y pensamientos. En esta conciencia tampoco estamos sumisos a la erupción de las emociones y los hábitos que nos controlan, sino que tenemos el poder de controlar nuestros hábitos.

Así que auto-soberanía significa que el ser, es decir, el alma, tiene un derecho sobre la mente, el intelecto y los hábitos y sobre todos los órganos físicos del cuerpo. Si algún órgano nos engaña, por ejemplo, los ojos miran o se enfocan en algo que no hemos decidido mirar, o bien nuestros oídos escuchan algo que no hemos decidido escuchar, esto indicaría una falta de auto-soberanía. La mente, el intelecto y los órganos físicos y de los sentidos, están todos ellos a disposición del auto-soberano y sólo funcionan de acuerdo a las directrices del rey, es decir, el alma.

Para acercarnos a este elevado estado de conciencia, necesitamos dedicar tiempo en soledad para conocernos en profundidad y desarrollar nuestro poder interior. Necesitamos vincular nuestra mente e intelecto con la fuente de energía más pura y poderosa del Universo: el Ser Supremo o el Alma Suprema, que es el océano de todas las cualidades espirituales. Absorbiendo el amor puro e incondicional del Ser Supremo y llenándonos con su poder espiritual inagotable, experimentaremos cómo el alma se hace poderosa y desarrolla los poderes de controlar y gobernar el reino del ser.

Esta auto-soberanía que vamos reconquistando gradualmente nos trae consigo otros invalorables regalos, como el estado de satisfacción y plenitud interior y la experiencia de liberarnos de los miedos y las preocupaciones. Tales son los logros y los beneficios del alma que desarrolla la auto-soberanía.

 

lunes, 30 de diciembre de 2019

El poder de la fe

El poder de la fe



Un calidoscopio crea dibujos preciosos a partir de unas piezas desordenadas que están dispersas; cuando el calidoscopio gira, el desorden se vuelve orden, el caos se vuelve belleza y simetría. La obra de teatro de la vida está girando constantemente y nosotros formamos parte de su movimiento cíclico; a veces ese movimiento cíclico de la vida es compasivo, comprensible y agradable, mientras que otras veces es tenso, temible, estresante e incomprensible. Experimentamos confusión y miedo porque no entendemos qué está pasando, por qué está pasando y cómo se puede mejorar. Las cosas no sólo nos parecen caóticas sino también sin remedio. Si somos capaces de ir más allá de las preguntas “¿por qué?”, “¿qué?” y “¿cómo?” y podemos limitarnos a estar tranquilos, sin juicios ni presiones durante un cierto tiempo, entonces las cosas se resuelven. Para ello se requiere fe.

El poder de la fe significa que sabemos que de algún modo y de algún lugar llegarán las soluciones y las respuestas correctas a su debido tiempo.

Estamos tan acostumbrados a controlar a las personas y situaciones para obtener un resultado particular que hemos olvidado cómo usar el poder de la fe.

La fe dice: “Planta las semillas adecuadas, haz el esfuerzo adecuado, pero deja también que las cosas sean”. La fe no significa permanecer pasivo sino más bien actuar y pensar sobre algo y, después, tener la paciencia y confianza de que la obra de teatro de la vida también está velando por ello; las consecuencias de cualquier acción no dependen sólo de mí.

Con la práctica de la meditación, nuestro intelecto funciona como un
 calidoscopio y cuando la obra de teatro de la vida gira, podemos percibir las formas ocultas y preciosas que, con tiempo, se vuelven visibles y benévolas.

El éxito, o la victoria, dependen tanto de hacer las cosas con buena intención como de permitir que las cosas sigan su propio curso. La sabiduría es el conocimiento de este equilibrio.

lunes, 16 de septiembre de 2019

Mi verdadera identidad

Mi verdadera identidad


 
Nosotros no podemos acumular lo externo, ni confiar en ello, para crear una sensación de valor personal.

La gente a menudo intenta llenar el vacío de la insuficiencia personal con la codicia, pero este “método” va contra las leyes naturales del universo. Todo lo que soy, todo lo que puedo ser, todo lo que me hará realmente feliz debe comenzar en mi interior. 
Tenemos que empezar de dentro hacia fuera, no al revés, de lo contrario creamos deseos sin fin, como el monstruo de las siete cabezas que guardaba el Vellocino de Oro: cada vez que Jasón, el héroe, cortaba una cabeza, otra crecía en su lugar. El monstruo no murió hasta que le dio en el corazón. 

Los deseos se crean porque queremos una cosa u otra y creemos que encontraremos el éxito cuando esos deseos se cumplan. Este patrón de conducta nos sigue decepcionando y la prueba de ello se ve en el estado de descontento y vació que las personas encuentran dentro de sí mismas.

Yo soy un ser pacífico y espiritual; esa es mi verdadera identidad. 

lunes, 26 de agosto de 2019

Espiritualidad en la vida diaria

Espiritualidad en la vida diaria



En esencia, la espiritualidad es saber cómo vivir. Ese conocimiento nos da la felicidad. La verdadera espiritualidad no consiste en un sistema de culto o un ritual, sino en una actitud positiva hacia nosotros mismos y hacia los demás, lo que convierte la vida en dicha, no en esfuerzo.

Para que la vida sea feliz basta con unas relaciones personales satisfactorias y un objetivo. La felicidad o la ausencia de ella, no obedece a causas externas sino que proviene del interior.

Así, el bienestar material no brinda felicidad, ni tampoco desdicha. La gran afección de la conciencia humana es considerar sólo lo externo como un medio para lograr la felicidad, esperando simplemente lo mejor, en lugar de examinar los valores y actitudes personales.

La felicidad no puede hallarse esperando simplemente lo mejor. No hay atajos. Ninguna otra persona, ninguna cosa externa puede darnos un estado permanente de bienestar. Es nuestra propia responsabilidad lograrlo. Las cosas externas pueden contribuir, servir de guía e inspiración, pero en última instancia la vida es lo que hacemos de ella.

La exploración profunda de nuestro ser nos proporciona entendimiento. Con éste, podemos empezar a crear la vida que deseamos vivir. Sin este entendimiento no podemos liberarnos de las crisis. En la actualidad parecería que a cada paso hay crisis, contratiempos y situaciones insolubles. Se diría que esto se ha convertido casi en lo común para la vida humana.

Cuando desarrollamos y fortalecemos nuestra espiritualidad, la vida es más que la simple supervivencia y la superación de obstáculos. Es una gozosa experiencia llena de amor y significado.

 

martes, 19 de febrero de 2019

Complementarse

Complementarse


La armonía, el bienestar, y la satisfacción del propósito individual son posibles cuando nuestra conciencia es inclusiva en vez de excluyente. Tal conciencia es universal, en el sentido de que podemos reconocer y apreciar el propósito y la necesidad de todas las cosas en la vida, y de esta manera darles el espacio para expresar el derecho innato de “ser”. Cuando las personas, bien sea a un nivel individual o colectivo, se hacen excluyentes, es decir, cuando la base de su identidad se fundamenta en prerrogativas y privilegios, entonces la armonía, la paz y también el amor se pierden, tanto en la persona como en la sociedad. Las personas, las sociedades, nacionalidades, religiones, políticas, se vuelven excluyentes. Cuando se apegan a una especialidad en particular, un talento o una posición,  a pesar de que es sano el valorar quién eres, tal apego hace que se convierta en algo insano y violento, haciendo que otros se sientan inferiores debido a que no poseen lo que nosotros tenemos.

En la mayoría de ocasiones, la razón del conflicto a cualquier nivel  es la idea de estar en lo cierto, y querer dominar y reprimir a otros porque pensamos que somos mejores de una forma o de otra.

 Desafortunadamente, en la sociedad moderna, ya sea en oriente u occidente, la idea de rebajar a los demás para demostrar el valor de la persona o la idea, ha creado precedentes sobre el principio innato de la vida que es el complementarse.

Cuando tenemos tendencia a complementarnos en lugar de competir o menospreciar a los demás, hay paz y en especial respeto. Y por encima de todo auto-respeto. Auto-respeto es reconocerme a mí mismo tal y como soy y cumplir con mi propósito sin dañar ni compararme con los demás. En este hermoso tapiz de la vida todos tenemos un lugar, simplemente debo saberlo, entenderlo, expresarlo, disfrutarlo. Tengo este derecho, pero nunca debo abusar, porque cuando empiezo a pensar que mi “rol” o mi posición o mi expresión, es más aventajada o mejor que la de los demás, entonces habrá conflicto. En ocasiones, cuando hay una sensación de incapacidad, ya sea personal o colectiva, hay una necesidad de ser reconocido y esto crea apego a los privilegios o las prerrogativas, y cuando el sentido de identidad se basa en esto, crea exclusividad.

La naturaleza funciona bajo el principio de la complementariedad, como por ejemplo podemos comprobar con las estaciones, el día y la noche, el continuo proceso cíclico de nacimiento, crecimiento, madurez y envejecimiento, muerte, renacimiento, crecimiento, madurez, muerte, etc.

El principio de ser complementario significa que cada uno tiene un mismo valor, y cuando reconocemos la igualdad del valor de todas las cosas, entonces dejamos de competir, compararnos, sentirnos inferiores o superiores, intentando ser lo que no somos. En una sociedad, ¿son todos doctores, albañiles o panaderos? Todos tienen diferentes talentos, diferentes posiciones ya que se tienen que realizar diferentes tareas si se quiere que la sociedad funcione bien. Si examinamos la vida, nos damos cuenta de que el reconocimiento de este principio de ser complementario es la base para crear una coexistencia pacífica y feliz, ya que la visión y la actitud de igualdad respetan  las diferencias.

miércoles, 25 de julio de 2018

La propiedad espiritual de la felicidad

La propiedad espiritual
de la felicidad



La felicidad espiritual que desarrollamos al experimentar la consciencia del alma y la relación con el Alma Suprema es única e invalorable.
¿Por qué desaparece la felicidad espiritual? Una de las principales causas está conectada con los deseos limitados. Tenemos que ser conscientes de que si tenemos incluso un deseo en la mente, éste dará nacimiento a muchos otros. Un deseo es satisfecho y otro surge inmediatamente. Una mente llena de deseos es una mente intranquila que no conoce el descanso. Una mente calmada y satisfecha es el contenedor seguro de la felicidad espiritual.

Otro aspecto que hace que perdamos la felicidad es la crítica y la difamación. Absorber la crítica o la difamación que otros puedan hacer de mí significa entregarles mi felicidad a ellos. Es como renunciar a mi verdadera propiedad. Tenemos que ser conscientes de que no hay mejor nutrición para el alma que la felicidad. Por ello es importante considerar prioritario el preservar y mantener nuestra felicidad espiritual, uno de nuestros tesoros más elevados.

La felicidad también desaparece cuando nos involucramos en pensar acerca de personas y situaciones. Si nuestra mente se absorbe en los pensamientos de situaciones externas, se hace muy difícil permanecer conectados con nuestra esencia, con nuestro ser verdadero y por supuesto, con Dios, el Alma Suprema. Debido a ello, la experiencia de la felicidad espiritual se diluye en medio de tantos pensamientos inútiles e innecesarios.

Sólo Dios, de hecho, nos puede dar la calidad de felicidad que sustenta y conforta nuestro corazón. Otras personas y las situaciones nos pueden proporcionar solamente felicidad pasajera.

Si aprendemos a tomar de Dios esta felicidad de la calidad más elevada podremos permanecer constantemente felices.

lunes, 4 de junio de 2018

Valores internos


Valores internos



Cuando estás en paz puedes escuchar con atención y estar completamente presente.
Esto es un acto de amor que los demás agradecerán. De la paz nace el amor y se manifiesta en la forma de respeto y aceptación. El amor no es sólo un sentimiento, si no que se demuestra en las palabras y en las acciones.

El amor es la fuerza que te da vida. Cuando recibes amor pierdes el miedo y eres capaz de dar lo mejor de ti mismo. La forma práctica del amor es el respeto. Respeto significa aceptar que cada individuo es único y distinto, pero que, a la vez, tiene algo importante y valioso que aportar.

Una madre enseña a su hijo con amor y paciencia hasta que el niño poco a poco va aprendiendo. Conviértete en una madre y enseña a tu mente a tener pensamientos positivos y a dejar de tener preocupaciones. Entonces cuando quieras estar en paz, tu mente te obedecerá

Muchos creen que la felicidad se consigue a través de la riqueza material, y es verdad que eso, proporciona una sensación temporal de bienestar. Pero, no es más rico el que más tiene sino el que menos desea. Ser feliz es el fruto de la apreciación de todo lo que la vida te ofrece cada día, a cada momento.

Aprende a leer la realidad con otros ojos y habrás aprendido el arte de permanecer pacífico y feliz. Cuando ves problemas sientes miedo y tensión, cuando ves los problemas como tus profesores, aprendes la lección, maduras y te fortaleces.

La felicidad es el fruto de la riqueza, pero, ¿de qué riqueza? A menudo la riqueza material trae consigo el miedo a perderla. La auténtica riqueza es la del conocimiento, que te permite vivir la vida como una expresión de tus valores internos. La felicidad crece cuando haces algo por ti y para los demás.

lunes, 23 de abril de 2018

Dar felicidad y tomar felicidad







Dar felicidad y tomar felicidad

Se dice que la felicidad es la mejor nutrición del alma. Vivir en un estado de felicidad es vivir en plenitud.
Sin embargo, esto sólo es posible cuando entendemos la diferencia entre la felicidad espiritual y la felicidad limitada y temporal, es decir, basada en la satisfacción de los deseos limitados de la mente.

La felicidad que de verdad nos nutre no proviene del exterior, del mundo físico material que nos rodea. La felicidad espiritual es una felicidad sutil que surge de forma natural cuando llenamos nuestro intelecto de conocimiento espiritual, cuando llenamos nuestra mente y corazón con experiencias de amor y silencio, cuando desarrollamos todo nuestro potencial de cualidades y virtudes y cuando contribuimos al mundo de forma significativa para elevar la conciencia de quienes nos rodean.

La felicidad temporal es una experiencia transitoria que se produce al satisfacer algún deseo limitado. Sea una satisfacción a través de los sentidos físicos o la consecución de cierto respeto, consideración, nombre o fama, esta felicidad ni nos llena ni nos nutre realmente. Sólo nos deja satisfechos temporalmente, lo que provoca que volvamos a buscar esos estímulos, llegando a desarrollar adicciones.
La felicidad que necesita el alma es un estado, no una sensación pasajera. Se trata de vivir desde la felicidad y no sólo en su búsqueda. Esto es posible cuando reconocemos y experimentamos que mi naturaleza eterna, la del alma, es de felicidad. Se trata de conectar con mi esencia de felicidad.

Y otro principio espiritual importante a fin de mantener la experiencia de la felicidad es entender que cuanto más donamos felicidad a otros, más incrementa la nuestra. La felicidad nunca se consume al compartirla, sino al contrario, incrementa en nuestro interior y a la vez llena de luz la vida de los demás.

Por otro lado, para proteger este tesoro más preciado de la felicidad, es esencial desaprender el hábito de tomar pesar. A veces son los demás los que se comportan de forma negativa o infeliz, y cometemos un gran error cuando nos dejamos influenciar por su infelicidad.
Con atención y con sabiduría, tenemos que aprender el arte de preservar nuestra felicidad interior, como quien protege un espacio sagrado, donde no debemos permitir que entre ninguna influencia que no queremos. Esto requiere determinación y la fortaleza del silencio que obtenemos de la práctica de la meditación.
 

jueves, 31 de agosto de 2017

Instrumentos de Paz



La llamada de este tiempo es una llamada por la paz. No únicamente paz, no sólo de que finalicen los conflictos, sino una llamada para conseguir un profundo estado de calma y tranquilidad, que todas las almas recuerdan como su estado original.

Si queremos conseguir esa paz, primero debemos enseñarnos a nosotros mismos a serenarnos y entonces nos podemos volver pacíficos. Hacerse pacífico significa tomar las riendas de una mente fuera de control y detener los pensamientos dispersos. Una vez que tenemos la atención de la mente, podemos comenzar a persuadirla de que nos lleve al silencio, a un silencio verdadero. No un lugar sin sonido, sino al lugar en el que experimentamos una sensación profunda de paz y una penetrante conciencia de gran bienestar.

No es una mente vacía la que genera este estado de paz. Para entrar en este estado de profundo silencio, debemos entrenar el intelecto en crear pensamientos puros y buenos. Debemos entrenarlo para que se concentre. Nuestros pensamientos de desperdicio nos agobian. Nuestros hábitos de crear demasiados pensamientos y demasiadas palabras agotan el intelecto. Nos tenemos que preguntar: “¿Cómo puedo cultivar el hábito del pensamiento puro?”

¿Quién ansía entrar en el silencio? Soy yo, el ser interior, el alma. A medida que me desapego de mi cuerpo y de las cosas corporales, y me desconecto de las distracciones mundanas, puedo enfocarme hacia dentro, hacia el ser interior. Al igual que un lago perfectamente calmado, cuando todos los susurros del viento se han detenido, el ser interior empieza a brillar, reflejando con serenidad las cualidades intrínsecas del alma. Los sentimientos de paz y de bienestar se expanden a través de mi mente y, junto a ellos, los pensamientos de benevolencia.

Me desprendo de todos los pensamientos de descontento y vuelvo a recordar mi condición más intrínseca y genuina del ser. Recuerdo esta calma interna. Aunque no he estado aquí recientemente, lo recuerdo como mi conciencia más fundamental, y un sentimiento de felicidad y de satisfacción emerge en mi interior. En esta condición experimento que cada alma es mi amiga. También soy mi propio amigo. Permanezco en una calma profunda. Estoy en silencio y completamente en paz.

Este profundo pozo de paz es el estado original del alma. Cuando estoy en este estado, siento un flujo de amor hacia la humanidad y experimento un estado más elevado que lo que normalmente llamaría felicidad, es una condición de dicha.

Cuando esto sucede, experimento la conexión con la energía divina y el flujo del poder de Dios hacia mi ser interior. Cuando el alma y Dios están conectados, hay un poder que me alcanza y después, de forma invisible, alcanza a los demás llevando a cabo la transformación en ellos, en la naturaleza, y en el mundo.

He de entrar profundamente en esa experiencia del estado original del ser, y he de entrar en el silencio, de forma que Dios pueda hacer su trabajo a través de mi, su instrumento.
 

miércoles, 19 de abril de 2017

Retiro. Meditar para ser feliz: el arte de manejar las emociones

Os invitamos al Retiro 28 abril-1 mayo con Valerianne Bernard que tendrá lugar en Casal La Salle Sant Martí, Veciana (Barcelona). 

Si estás interesado/a en participar, llama al tel. 93 487 76 67 o bien escribe por favor a retiros@aembk.org y nos pondremos en contacto contigo. Om shanti




jueves, 3 de noviembre de 2016

Las cualidades originales del alma

Las cualidades originales del alma
 
El alma tiene cinco cualidades primarias; podemos decir que son los colores primarios de nuestra humanidad con los cuales pintamos el cuadro de nuestras vidas. Son las siguientes:

Paz

Es la cualidad original del alma. Paz es serenidad, el estado interior personal de la no violencia. En este estado de paz, yo armonizo con todas las cosas y todas las personas que me rodean. La palabra “shanti” significa paz, y este pensamiento es el que usamos como paso clave en meditación.

Pureza

Un estado de sinceridad y limpieza donde yo soy lo mismo dentro y fuera, sin engañarme a mí mismo ni engañar a los demás. En consecuencia, no cabe artificialidad alguna. La pureza es el estado originario verdadero en el que no se comete ninguna violencia contra los demás, ni puede perpetrarse violencia en contra de mí. Cuando el yo está en su pureza originaria, los demás no pueden dañarlo ni destruirlo, aunque lo intenten, porque hay un aura natural de protección que actúa como barrera invisible. Cuando yo consigo este nivel de pureza, significa que respeto todas las cosas.

Amor

Quizás es la cualidad original más difícil de conseguir porque está muy mezclada con el apego, la posesión y la dependencia, vicios profundamente arraigados que son aceptados como algo normal. A consecuencia de ello, el ser humano encuentra difícil conseguir la verdadera forma del amor puro, que es incondicional. La cualidad de amor significa “cuido”, comparto y, en particular, libero. El amor espiritual nunca crea esa necesidad o dependencia en la que los demás no pueden encontrarse o ser ellos mismos. El amor es el poder y la bendición más grandes del Universo.

Conocimiento

Saber y ser lo que yo soy para siempre y de verdad, y existir en esa conciencia es lo que quiere decir conocimiento. No es saber cosas sobre el alma, la paz, el amor, etc., sino que más bien el saber es ser el alma, ser paz, ser amor. Esta cualidad del saber verdadero se expresa con el pensamiento “soy”, la conciencia original del yo que existe más allá del falso yo del ego.

Felicidad

La felicidad es la expresión natural de la alegría de estar vivo y interactuando con los demás. La felicidad es sólo posible cuando yo me relaciono conmigo mismo y expreso respetuosamente lo que yo soy y permito a los demás compartir lo que yo soy y lo que hago. Yo me relaciono con las personas y con la naturaleza y experimento la satisfacción de la vida humana a través de las relaciones.

Cuando llegamos a ser conscientes de estas cinco cualidades primarias, poco a poco nos damos cuenta de que cada una de ellas tiene muchas características.

Por ejemplo, entendemos que amor no se refiere sólo a un sentimiento especial hacia una o dos personas. El amor espiritual es mucho más grande; quiere decir respeto, tolerancia, perdón, compasión y flexibilidad; hay un sentimiento universal de pertenencia, una sinceridad de corazón, una generosidad de espíritu que lo abraza todo.

Mediante la experiencia del silencio y la meditación nos abrimos a la experiencia de estas cualidades primarias, las reactivamos y así podemos expresarlas y potenciarlas en nuestras acciones, en la práctica. Se hacen entonces presentes y estables en nuestras vidas, llenándonos de su fragancia espiritual y permitiéndonos servir de forma elevada a los demás.


Fotografía de KarlaJiVi en instagram

miércoles, 26 de octubre de 2016

Conferencia: La conexió entre la felicitat i el sufriment: l'art de transformar. (cat)

Us informem de la propera conferència que donarà Anabel Perez el dimecres 26 de octubre de 2016 a les 19 h. amb el títol: La conexió entre la felicitat i el sufriment: l'art de transformar. (cat)


lunes, 8 de agosto de 2016

El dolor

Dolor

El dolor es la consecuencia de negar los principios básicos de la vida, que incluyen: auto-respeto, amabilidad y generosidad.

Además, el dolor en sus diversas formas es una consecuencia directa del auto-engaño. Los engaños son ilusiones que creemos que son reales. Un auto-engaño clásico es el de creer que alguien o algo fuera de mí puede crear mi estado de felicidad.

La posición, el rol, el talento o el logro son sólo temporales, y pasajeros. La dependencia de estos aspectos finalmente trae dolor en la forma de decepción, vacío o resentimiento.

¿Por qué creemos en estos de una manera tan absoluta?

Un principio: no podemos tomar felicidad, satisfacción o amor desde el exterior del ser.

El primer paso para expresar la felicidad con los demás es experimentarla como la naturaleza original del ser. Entonces podemos compartirla con los demás incondicionalmente, creando un estado duradero de felicidad.

El dolor vuelve a aparecer cuando olvidamos nuestro ser original y cuando rechazamos aprender.

Para recordar y retornar a nuestros propios recursos espirituales y a la Fuente Suprema, tenemos que aprender a ver a través de esos engaños e ilusiones, con el discernimiento claro que surge del silencio interior.
 

jueves, 15 de octubre de 2015

Permanecer feliz y dar felicidad

Existe una profunda conexión entre la paz y la felicidad. Si no soy feliz, no puedo ser realmente pacífico. La cara revela la felicidad del alma. La felicidad no es algo que pueda permanecer escondido. La cara revela los sentimientos y las intenciones. Sea que hablemos o no, hay aspectos nuestros que hablan por sí mismos y uno de ellos es la expresión de la cara. Cuando hablamos, el corazón y la mente hablan junto con la boca.

La felicidad espiritual es felicidad ilimitada. Tanto como damos, recibimos incluso más. Nadie puede reducir mi felicidad porque proviene de una fuente imperecedera. Podemos tomar tanta felicidad como queramos del océano de la felicidad. Tomando espiritualidad de la fuente eterna nos convertiremos en un donador de felicidad.

Así que tenemos que centrar la atención en permanecer felices y dar felicidad. Conscientes de que ésta es felicidad espiritual e ilimitada. En esta consciencia elevada, incluso si alguien nos dice algo ofensivo o nos critica, no nos afectará. Permanecer en esta consciencia nos capacitará a permanecer contentos. Entonces no necesitaremos que las situaciones o las personas nos satisfagan temporalmente a fin de que podamos sentirnos contentos. En lugar de eso, permaneceremos en un estado de paz constante llena de satisfacción. Nadie se tendrá que preocupar de mí.

Incluso si cometí un error ayer, es el error de ayer así que tengo que olvidarlo y avanzar. Convertirlo en un peldaño para ascender en mi estado interior. Recordar las cosas del pasado es un gran error. Una consciencia elevada es pensar que estamos en una peregrinación hacia nuestro destino espiritual y he de mantener enfrente la meta y objetivo, el estado de perfección y liberación espiritual. 

Cuando el alma pone esta profunda atención en crear este estado de felicidad constante y natural, recibe mucha ayuda sutil. Ahora es el tiempo para permanecer en profunda paz y felicidad y a la vez, es la necesidad del momento, lo que el mundo más necesita. El ser necesita disfrutar de estos tesoros y el mundo necesita que los compartamos con generosidad.

martes, 14 de abril de 2015

Amistad

Amistad

Cualquier relación digna se basa en la amistad. La amistad verdadera es una bendición.

La amistad crea un espacio respetuoso. Un espacio que invita y anima a ser uno mismo.

La amistad crea una confianza que nutre la autoestima.

La amistad con el Tiempo me capacita a valorar cada momento como una preciosa oportunidad.

La amistad con la naturaleza sustenta la armonía, el orden y el equilibrio.

La amistad con mi propia mente garantiza una paz y estabilidad constantes.

La amistad con mi propio ser hace que se manifieste mi dignidad innata.

La amistad con los demás expresa la meta de la vida humana: felicidad y satisfacción.

La amistad con Dios vuelve a encender el sentimiento de pertenencia eterna.