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jueves, 22 de agosto de 2019

La calidad del pensamiento

La calidad del pensamiento


Pensemos en una semilla. Es como un punto –pequeña, diminuta y compacta- y sin embargo plena de potencial. Un pensamiento es una semilla, que puede ser positiva o negativa, según nuestro estado de ánimo, actitud y carácter. El pensamiento crea sentimientos y actitudes. A esta combinación se le llama conciencia. Nuestra conciencia es un reflejo de nuestros pensamientos, y nuestra vida es un reflejo de nuestra conciencia.

Habitualmente permitimos que nuestros pensamientos se esparzan por doquier, que divaguen por todos los rincones de nuestra mente. Los pensamientos descontrolados son como un automóvil lanzado a toda velocidad: a no ser que frenemos, nos estrellaremos. Una  mente sin control está tensa y preocupada. Esto causa muchísimo daño.

Para que nuestra mente trabaje con naturalidad necesitamos aplicar un freno. Una mente natural es pacífica, y una mente pacífica nos da claridad. Cuando vemos las cosas con claridad no hay desgaste porque nuestra mente se vuelve ligera, no se ve agobiada con pensamientos innecesarios. La mayor enfermedad de la mente es pensar demasiado, especialmente en otros: en lo que hicieron, lo que deberían hacer, lo que debieron haber hecho, lo que dijeron, lo que quisiéramos que hubieran dicho, por qué hablaron siquiera. Todo esto perturba la serenidad propia de la mente.

Cuando pensamos demasiado solemos fantasear y reaccionar con desmesura, y así creamos sentimientos negativos. La observación nos da la paciencia y claridad necesarias para pensar y actuar de manera apropiada; al observar nos concentramos interiormente, lo que nos permite ver la realidad.

Si sembramos una semilla de pensamiento positiva y limpia y nos concentramos en ella, le daremos energía, así como el sol se la da a la semilla que yace en la tierra.
Cada mañana, antes de comenzar nuestra jornada, sentémonos tranquilos, en silencio, y sembremos la semilla de la paz. La paz es armonía y equilibrio. Dejemos que la paz encuentre su hogar en nuestro fuero interno. 

La paz es nuestra fortaleza original, nuestra eterna tranquilidad del ser.

Extracto del libro: 
DESCUBRIR LA ESPIRITUALIDAD
Anthony Strano

lunes, 12 de agosto de 2019

Moler tus propios ingredientes

Moler tus propios ingredientes


Existe un dicho: Muele tus propios ingredientes y experimentarás felicidad. En términos del conocimiento espiritual, no es suficiente comprender intelectualmente, es esencial trasladar el conocimiento a nuestra experiencia práctica.

Por ejemplo, el conocimiento espiritual de que somos un alma, un ser de luz, cuya naturaleza original es la paz y la estabilidad, cuyo estado natural es de equilibrio y bienestar. Otro aspecto del conocimiento espiritual es la comprensión de Dios, el alma suprema, como la fuente elevada de luz y poder espiritual, nuestro benefactor constante y benevolente, con quien si sintonizamos nuestra mente e intelecto, accedemos a un inagotable caudal de recursos espirituales y fortaleza. No es suficiente saberlo, necesitamos aceptarlo, reflexionar sobre ello, practicarlo en la vida y experimentarlo. Eso es lo que significa moler tus propios ingredientes y el fruto de ello es la experiencia de la felicidad, ya que el alma experimenta beneficio, logros y progreso.

Por ello, para avanzar espiritualmente, es muy importante convertir nuestra vida en un laboratorio de experiencias. Cuanto más reflexionamos y experimentamos con diferentes aspectos del conocimiento espiritual, más los 
hacemos nuestros y nos damos cuenta de su valor y su relevancia.

De esta manera, cuando transmitamos conocimiento espiritual a otros, lo haremos con el entusiasmo y el brillo que viene de la experiencia, y eso se convierte en una fuente de inspiración para los demás, les llena de coraje y motivación para aplicarlo también en sus vidas.

Además, cuando permanecemos en la práctica de reflexionar y aplicar el conocimiento espiritual, nuestra mente permanece involucrada en pensamientos elevados y de calidad que generan mucha energía positiva en nuestro interior. Entonces ningún problema, dificultad ni obstáculo nos atrapará o atraerá, ya que estaremos perdidos en la felicidad y el bienestar de nuestra propia mente. Debido a que estamos ocupados en nuestra mente, las debilidades no tienen oportunidad de venir y permanecemos estables en un estado elevado de consciencia.
 

lunes, 5 de agosto de 2019

El actor en el escenario

El actor en el escenario



Hacerse consciente del alma significa tener claro la diferencia entre el instrumento físico o traje, es decir, el cuerpo, y la energía consciente que lo gobierna, el alma, el ser.

Del mismo modo, es esencial comprender la diferencia entre quién soy realmente y el rol o roles que estoy interpretando en mi vida.

Un actor, incluso mientras está interpretando las escenas más dramáticas, incluso mientras llora o ríe o grita, sabe que está interpretando un papel y que él no es el papel. Sabe que cuando la obra se acabe de representar, seguirá existiendo sin el papel.

Podemos desarrollar gran fortaleza si, de la misma manera, mientras interpretamos diferentes roles en el escenario del mundo, permanecemos conectados con la consciencia interna de nuestra identidad eterna, como el ser de consciencia pura – de paz, de verdad, de luz, de amor.

Separar al rol y al actor hace que aumenten las oportunidades de ver lo que mi papel precisa realmente y reduce la posibilidad de ser influenciado en exceso por los demás. Si soy capaz de proteger mi identidad interior, será mucho más fácil para mí cambiar de rol. Si me pierdo en algún rol en particular, no puedo ver más allá de las necesidades inmediatas.

Por ejemplo, puede que se requiera de alguien que interprete el papel de madre, o de esposa, o de mujer de carrera, o de trabajadora comunitaria, o de amiga. Siempre tendremos muchas más probabilidades de satisfacer todos estos roles si no nos atrapamos excesivamente en ninguno de ellos.

La meditación puede compararse con el momento en el que nos permitimos dejar el escenario del mundo, incluso por unos momentos, y conectar con nuestra esencia. Separarnos del escenario temporalmente nos permite comprender con mayor profundidad el comportamiento de los demás actores y qué es lo que se requiere de mí para poder interpretar mi papel con precisión.

No cortamos con el papel, pero dándonos a nosotros mismos de vez en cuando oportunidades para recargarnos, nos aseguramos de que nuestra perspectiva permanezca elevada, de que nuestras motivaciones sean positivas y de que nuestro estado interno sea pacífico y equilibrado.
 

lunes, 29 de julio de 2019

Descubrir a Dios

Descubrir a Dios




En relación a Dios, muchas personas tienen alguna noción o creencia en un Ser Supremo. Otras no tienen interés en Dios y las hay que incluso están en contra de toda noción o concepto de Dios.

Para quienes han pensado acerca de Dios o Le han buscado, en muchos casos no han encontrado un método preciso y específico de conectar con Él o de desarrollar esa relación. La información que se precisa es quién es Él, dónde está y cómo podemos establecer contacto.

Desde la perspectiva de la Meditación Raja Yoga, el reconocimiento de nosotros mismos como almas, seres espirituales, es el primer paso para practicar el método fácil y natural de conexión con Dios, método denominado Raja Yoga. El segundo aspecto es comprender que Dios, el Ser Supremo es un Ser de Luz. Entonces, en un instante, con sólo un pensamiento, podemos crear esa conexión.

Cuando de repente descubrimos la clave para contactar con alguien con quien previamente habíamos experimentado dificultad o incertidumbre para poder establecer ese contacto, la cualidad de esa relación cambiará de forma natural. Empezaremos a sentir realmente la presencia de Dios en nuestra meditación. A medida que seguimos manteniendo esta conexión empezaremos a influenciarnos por las cualidades de Dios de amor, pureza, dicha y paz.

Estas cualidades se despertarán y fortalecerán en nosotros y a la vez, esto influenciará nuestras acciones y nuestra vida en general. La compañía que mantenemos ejerce tal poderosa influencia en nuestras vidas y personalidades. Tendemos de forma natural a evitar pasar tiempo en compañía de una persona descontenta porque esa compañía es incómoda y nos deja con un sentimiento similar. En cambio, buscaremos la compañía de alguien que sea feliz y esté contento y nos ame. 

Dios es el alma más contenta y completa de todas y también la más amorosa. Permitiendo a Dios que entre en nuestras vidas y nos influencie, nosotros también nos sentiremos más contentos y plenos. La calidad de las relaciones con los demás también cambiará. Estos son los beneficios inmediatos y duraderos de descubrir y conocer a Dios.
 

jueves, 31 de agosto de 2017

Instrumentos de Paz



La llamada de este tiempo es una llamada por la paz. No únicamente paz, no sólo de que finalicen los conflictos, sino una llamada para conseguir un profundo estado de calma y tranquilidad, que todas las almas recuerdan como su estado original.

Si queremos conseguir esa paz, primero debemos enseñarnos a nosotros mismos a serenarnos y entonces nos podemos volver pacíficos. Hacerse pacífico significa tomar las riendas de una mente fuera de control y detener los pensamientos dispersos. Una vez que tenemos la atención de la mente, podemos comenzar a persuadirla de que nos lleve al silencio, a un silencio verdadero. No un lugar sin sonido, sino al lugar en el que experimentamos una sensación profunda de paz y una penetrante conciencia de gran bienestar.

No es una mente vacía la que genera este estado de paz. Para entrar en este estado de profundo silencio, debemos entrenar el intelecto en crear pensamientos puros y buenos. Debemos entrenarlo para que se concentre. Nuestros pensamientos de desperdicio nos agobian. Nuestros hábitos de crear demasiados pensamientos y demasiadas palabras agotan el intelecto. Nos tenemos que preguntar: “¿Cómo puedo cultivar el hábito del pensamiento puro?”

¿Quién ansía entrar en el silencio? Soy yo, el ser interior, el alma. A medida que me desapego de mi cuerpo y de las cosas corporales, y me desconecto de las distracciones mundanas, puedo enfocarme hacia dentro, hacia el ser interior. Al igual que un lago perfectamente calmado, cuando todos los susurros del viento se han detenido, el ser interior empieza a brillar, reflejando con serenidad las cualidades intrínsecas del alma. Los sentimientos de paz y de bienestar se expanden a través de mi mente y, junto a ellos, los pensamientos de benevolencia.

Me desprendo de todos los pensamientos de descontento y vuelvo a recordar mi condición más intrínseca y genuina del ser. Recuerdo esta calma interna. Aunque no he estado aquí recientemente, lo recuerdo como mi conciencia más fundamental, y un sentimiento de felicidad y de satisfacción emerge en mi interior. En esta condición experimento que cada alma es mi amiga. También soy mi propio amigo. Permanezco en una calma profunda. Estoy en silencio y completamente en paz.

Este profundo pozo de paz es el estado original del alma. Cuando estoy en este estado, siento un flujo de amor hacia la humanidad y experimento un estado más elevado que lo que normalmente llamaría felicidad, es una condición de dicha.

Cuando esto sucede, experimento la conexión con la energía divina y el flujo del poder de Dios hacia mi ser interior. Cuando el alma y Dios están conectados, hay un poder que me alcanza y después, de forma invisible, alcanza a los demás llevando a cabo la transformación en ellos, en la naturaleza, y en el mundo.

He de entrar profundamente en esa experiencia del estado original del ser, y he de entrar en el silencio, de forma que Dios pueda hacer su trabajo a través de mi, su instrumento.
 

lunes, 21 de agosto de 2017

Eres un ser de paz

Eres un ser de paz





Tus pensamientos te llevan a tu destino. Pregúntate: Si piensas siempre lo mismo, siempre llegarás al mismo lugar. ¿Qué es lo más importante en mi vida?
Piensa de una forma nueva y te convertirás en una nueva persona.
Ponlo como prioridad y verás que muchas otras cosas se resolverán por sí solas.
Da felicidad a los demás y vivirás en paz.

Crea paz en tu mente y crearás un mundo de paz a tu alrededor. No dejes lo importante para el final, ya que entonces se hará urgente y perderás el valioso tesoro de la paz. No te preocupes por el futuro, no lo conoces. Aprende a vivir el presente y descubre cuan lleno está de momentos de paz.

Ganas el juego cuando...
• Recuerdas tu verdadera identidad de paz,
• Recuerdas a Aquél que siempre está en paz y que te ama
incondicionalmente,
• Olvidas las dificultades del pasado y sigues avanzando habiendo aprendido la lección del pasado.

Observa lo que recuerdas durante el día y lo que olvidas durante el día.
El teatro de la vida tiene su propio guión.
Cada instante es único.
Vive cada momento como si fuera el más importante de todos.
Disfrutarás y te sentirás en paz.
Descubre tu espíritu y el tesoro que en él habita.
Tu espíritu está lleno de paz.
Tu espíritu es paz.

lunes, 23 de enero de 2017

Retorno a las raíces


Retorno a las raíces

Las raíces son los cimientos ocultos, lo que sostiene. Todo cimiento está oculto pero, aunque no se ve, sostiene toda la estructura. Ya sea nuevo o viejo, feo o hermoso, un edificio requiere cimientos sólidos para permanecer en pie.

También un ser humano posee cimientos invisibles. La estructura visible de la vida humana ­ el cuerpo, las palabras y las acciones ­ posee en sus raíces una energía sutil. El proceso llamado “muerte” ocurre cuando esta energía sutil abandona al ser humano. Hay una boca, pero no hay palabras; hay ojos, pero no ven; hay cuerpo, pero sin movimiento. La estructura permanece, pero el cimiento se ha ido. El cimiento de la vida humana no es material.

Mientras no examinemos las raíces de nuestra existencia humana no podremos empezar a comprendernos y cambiar. La psicología ha intentado llegar a estas raíces y nos ha ayudado a comprender el mundo interno de nuestros procesos conscientes y subconscientes. Sin embargo, para conocernos verdaderamente debemos regresar a la semilla.

Para los seres humanos, la semilla son los pensamientos. Los pensamientos brotan del alma, un foco de energía no material, eterna en forma e identidad. El alma no está sujeta a cambios como lo está el cuerpo. El alma, que no pertenece al mundo material, es la base de la conciencia; este receptáculo viviente, no físico, contiene nuestra personalidad, nuestros pensamientos, nuestros deseos y nuestras emociones.

Así como la semilla de un árbol guarda en su interior su imagen, hasta que las condiciones apropiadas le permiten manifestarla, el alma contiene en su interior la imagen de la personalidad individual, que se manifiesta a través de la acción.

En un sendero espiritual intentamos alcanzar lo que hay de eterno en la personalidad humana. Fuera de la negatividad que hemos acumulado en el interior, nuestra naturaleza básica es pura.

El alma - es decir, el verdadero ser - no es pecadora en sus orígenes: es originalmente buena. El sendero espiritual nos lleva a experimentar esta bondad original. Cuando se experimenta esta preciosa energía, la conciencia resurge con ímpetu. Esta irrupción de la conciencia se conoce en la historia como «iluminación». La iluminación es el salto hacia una nueva percepción que nos da confianza y esperanza. La vida es entonces más real y, en consecuencia, más plena de felicidad. Nos vemos renovados.

 

Fotografía por Karla JiVi en instagram

martes, 29 de diciembre de 2015

Paciencia

Paciencia

La paciencia es una virtud y también un poder. La paciencia nos dice que el 
viaje de miles de millas empieza con un simple paso y que alcanzaremos el destino paso a paso, uno cada vez. La paciencia nos enseña a evitar las prisas. Entendiendo que hay una razón y un momento para todo, eso nos capacita a sonreír ante los desafíos de la vida, dándonos cuenta de que en realidad existe una respuesta a cada situación. Y, aunque no podemos verla, tenemos el reconocimiento de que en cada crisis se esconde una oportunidad.
Con paciencia aprendemos a discernir y encontrar todo lo valioso y positivo en cada persona. Aquello de lo que podemos aprender y que siempre nos ayudará a fortalecer nuestra visión y relación con los demás.
Con paciencia aprendemos a descartar el hábito de ser duros y ásperos con nosotros mismos, lo cual nos causa olas sutiles de pesar. En lugar de ello desarrollamos la virtud de hablarnos a nosotros mismos pacientemente, suavemente, como haríamos con un niño. Desde ese espacio de paciencia se hace más fácil tolerar, perdonar y cambiar. Y un principio espiritual muy sencillo nos enseña que aquello que no sabemos darnos a nosotros mismos, no podremos darlo a los demás. De modo que aprender a enseñarnos y corregirnos con paciencia, se convierte en la base para desarrollar esa misma actitud con los demás.
Una madre enseña a su hijo con amor y paciencia hasta que el niño aprende. Sé una madre y enséñale a tu mente a tener pensamientos positivos y a soltar las preocupaciones. Entonces, cuando tu mente necesite calmarse, te obedecerá.