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lunes, 30 de marzo de 2020

Integridad II

Integridad II



Emergemos la actitud y consciencia de integridad cuando repetidamente reconocemos la verdad de que somos un alma pura, pacífica y llena de cualidades. Nos valoramos desde la percepción que desarrollamos de ser seres espirituales, nos valoramos desde la experiencia de nuestras cualidades internas y dejamos de buscar fuentes externas de validación. Cuanto más nos enfocamos en nuestra relación con el Ser Supremo divino, más atraemos poder puro espiritual hacia nuestra alma. Esto nos capacita a manejar nuestros pensamientos, sentimientos y acciones e interpretar nuestras percepciones sensoriales con sabiduría.

Necesitamos poder y fortaleza para tener integridad. El poder transformador positivo ha de provenir de una fuente externa a nosotros. No podemos ir hacia nuestro interior y encontrar suficiente poder para la transformación porque nuestro espíritu se ha vaciado. No podemos extraer poder de otro ser humano porque también están vacíos y lo único que conseguimos con esa actitud son relaciones desequilibradas. La fuente de bondad y de poder para mantener la integridad es el Ser Supremo, porque está más allá de este universo material y no está sujeto a ninguna corrupción, deterioro o decadencia. El Ser Supremo es inmutable, siempre lleno y su poder no se reduce nunca.

Meditación significa buscar y disfrutar la compañía del Ser Supremo a través de la mente, atraer poder espiritual hacia nosotros. La influencia divina que recibimos nos da fortaleza para emerger nuestra integridad. El recuerdo de Dios produce claridad en la conciencia y nos capacita para convertirnos en amos y soberanos de nuestro mundo interno, devolviéndonos nuestro auto-respeto original.

lunes, 11 de noviembre de 2019

Resolver los problemas y tratar con los obstáculos

Resolver los problemas
y tratar con los obstáculos



El truco para resolver problemas es llegar a la raíz del problema antes incluso de que éste se evidencie.

Esto requiere virtudes tales como objetividad, claridad y sinceridad pues la solución de todos los problemas es la verdad. Verdad significa tu espiritualidad, es decir, tu esencia, la forma en que algo es antes de que se añadan actitudes y opiniones.

Esta verdad te acercará más a Dios, y Su influencia pura te permitirá percibir fácilmente la esencia de cualquier problema. Trabajar en un problema a nivel de su esencia es una experiencia hermosa. Esta belleza tiene un efecto transformador, no sólo sobre ti y el problema, sino también sobre aquellos que causan problemas.

Cada día deberías preguntarte a ti mismo cuánto has pensado sobre ti en tu forma esencial, es decir, como un ser espiritual, un hijo eterno de lo Divino. Con ello no sólo expandirás tu conciencia, sino también incrementarás tu belleza espiritual. Y de ese modo te resultará fácil resolver problemas.

Los obstáculos son inevitables, así pues no te inquietes: cualquier forma de preocupación merma tu fortaleza.

Nunca consideres difícil una situación.
Nunca preguntes “¿Por qué ha sucedido esto?”.
Nunca sientas que estás solo.

Recuerda:
Dios siempre está contigo,
Dios te ofrece apoyo.

Dedícale un tiempo al silencio.
El silencio detiene la confusión y tu poder se restablecerá.

Muchos obstáculos sobrevienen debido a tus propios errores.
No te conviertas en el obstáculo de otro debido a los tuyos.

jueves, 22 de agosto de 2019

La calidad del pensamiento

La calidad del pensamiento


Pensemos en una semilla. Es como un punto –pequeña, diminuta y compacta- y sin embargo plena de potencial. Un pensamiento es una semilla, que puede ser positiva o negativa, según nuestro estado de ánimo, actitud y carácter. El pensamiento crea sentimientos y actitudes. A esta combinación se le llama conciencia. Nuestra conciencia es un reflejo de nuestros pensamientos, y nuestra vida es un reflejo de nuestra conciencia.

Habitualmente permitimos que nuestros pensamientos se esparzan por doquier, que divaguen por todos los rincones de nuestra mente. Los pensamientos descontrolados son como un automóvil lanzado a toda velocidad: a no ser que frenemos, nos estrellaremos. Una  mente sin control está tensa y preocupada. Esto causa muchísimo daño.

Para que nuestra mente trabaje con naturalidad necesitamos aplicar un freno. Una mente natural es pacífica, y una mente pacífica nos da claridad. Cuando vemos las cosas con claridad no hay desgaste porque nuestra mente se vuelve ligera, no se ve agobiada con pensamientos innecesarios. La mayor enfermedad de la mente es pensar demasiado, especialmente en otros: en lo que hicieron, lo que deberían hacer, lo que debieron haber hecho, lo que dijeron, lo que quisiéramos que hubieran dicho, por qué hablaron siquiera. Todo esto perturba la serenidad propia de la mente.

Cuando pensamos demasiado solemos fantasear y reaccionar con desmesura, y así creamos sentimientos negativos. La observación nos da la paciencia y claridad necesarias para pensar y actuar de manera apropiada; al observar nos concentramos interiormente, lo que nos permite ver la realidad.

Si sembramos una semilla de pensamiento positiva y limpia y nos concentramos en ella, le daremos energía, así como el sol se la da a la semilla que yace en la tierra.
Cada mañana, antes de comenzar nuestra jornada, sentémonos tranquilos, en silencio, y sembremos la semilla de la paz. La paz es armonía y equilibrio. Dejemos que la paz encuentre su hogar en nuestro fuero interno. 

La paz es nuestra fortaleza original, nuestra eterna tranquilidad del ser.

Extracto del libro: 
DESCUBRIR LA ESPIRITUALIDAD
Anthony Strano

lunes, 12 de agosto de 2019

Moler tus propios ingredientes

Moler tus propios ingredientes


Existe un dicho: Muele tus propios ingredientes y experimentarás felicidad. En términos del conocimiento espiritual, no es suficiente comprender intelectualmente, es esencial trasladar el conocimiento a nuestra experiencia práctica.

Por ejemplo, el conocimiento espiritual de que somos un alma, un ser de luz, cuya naturaleza original es la paz y la estabilidad, cuyo estado natural es de equilibrio y bienestar. Otro aspecto del conocimiento espiritual es la comprensión de Dios, el alma suprema, como la fuente elevada de luz y poder espiritual, nuestro benefactor constante y benevolente, con quien si sintonizamos nuestra mente e intelecto, accedemos a un inagotable caudal de recursos espirituales y fortaleza. No es suficiente saberlo, necesitamos aceptarlo, reflexionar sobre ello, practicarlo en la vida y experimentarlo. Eso es lo que significa moler tus propios ingredientes y el fruto de ello es la experiencia de la felicidad, ya que el alma experimenta beneficio, logros y progreso.

Por ello, para avanzar espiritualmente, es muy importante convertir nuestra vida en un laboratorio de experiencias. Cuanto más reflexionamos y experimentamos con diferentes aspectos del conocimiento espiritual, más los 
hacemos nuestros y nos damos cuenta de su valor y su relevancia.

De esta manera, cuando transmitamos conocimiento espiritual a otros, lo haremos con el entusiasmo y el brillo que viene de la experiencia, y eso se convierte en una fuente de inspiración para los demás, les llena de coraje y motivación para aplicarlo también en sus vidas.

Además, cuando permanecemos en la práctica de reflexionar y aplicar el conocimiento espiritual, nuestra mente permanece involucrada en pensamientos elevados y de calidad que generan mucha energía positiva en nuestro interior. Entonces ningún problema, dificultad ni obstáculo nos atrapará o atraerá, ya que estaremos perdidos en la felicidad y el bienestar de nuestra propia mente. Debido a que estamos ocupados en nuestra mente, las debilidades no tienen oportunidad de venir y permanecemos estables en un estado elevado de consciencia.
 

lunes, 5 de agosto de 2019

El actor en el escenario

El actor en el escenario



Hacerse consciente del alma significa tener claro la diferencia entre el instrumento físico o traje, es decir, el cuerpo, y la energía consciente que lo gobierna, el alma, el ser.

Del mismo modo, es esencial comprender la diferencia entre quién soy realmente y el rol o roles que estoy interpretando en mi vida.

Un actor, incluso mientras está interpretando las escenas más dramáticas, incluso mientras llora o ríe o grita, sabe que está interpretando un papel y que él no es el papel. Sabe que cuando la obra se acabe de representar, seguirá existiendo sin el papel.

Podemos desarrollar gran fortaleza si, de la misma manera, mientras interpretamos diferentes roles en el escenario del mundo, permanecemos conectados con la consciencia interna de nuestra identidad eterna, como el ser de consciencia pura – de paz, de verdad, de luz, de amor.

Separar al rol y al actor hace que aumenten las oportunidades de ver lo que mi papel precisa realmente y reduce la posibilidad de ser influenciado en exceso por los demás. Si soy capaz de proteger mi identidad interior, será mucho más fácil para mí cambiar de rol. Si me pierdo en algún rol en particular, no puedo ver más allá de las necesidades inmediatas.

Por ejemplo, puede que se requiera de alguien que interprete el papel de madre, o de esposa, o de mujer de carrera, o de trabajadora comunitaria, o de amiga. Siempre tendremos muchas más probabilidades de satisfacer todos estos roles si no nos atrapamos excesivamente en ninguno de ellos.

La meditación puede compararse con el momento en el que nos permitimos dejar el escenario del mundo, incluso por unos momentos, y conectar con nuestra esencia. Separarnos del escenario temporalmente nos permite comprender con mayor profundidad el comportamiento de los demás actores y qué es lo que se requiere de mí para poder interpretar mi papel con precisión.

No cortamos con el papel, pero dándonos a nosotros mismos de vez en cuando oportunidades para recargarnos, nos aseguramos de que nuestra perspectiva permanezca elevada, de que nuestras motivaciones sean positivas y de que nuestro estado interno sea pacífico y equilibrado.
 

lunes, 29 de julio de 2019

Descubrir a Dios

Descubrir a Dios




En relación a Dios, muchas personas tienen alguna noción o creencia en un Ser Supremo. Otras no tienen interés en Dios y las hay que incluso están en contra de toda noción o concepto de Dios.

Para quienes han pensado acerca de Dios o Le han buscado, en muchos casos no han encontrado un método preciso y específico de conectar con Él o de desarrollar esa relación. La información que se precisa es quién es Él, dónde está y cómo podemos establecer contacto.

Desde la perspectiva de la Meditación Raja Yoga, el reconocimiento de nosotros mismos como almas, seres espirituales, es el primer paso para practicar el método fácil y natural de conexión con Dios, método denominado Raja Yoga. El segundo aspecto es comprender que Dios, el Ser Supremo es un Ser de Luz. Entonces, en un instante, con sólo un pensamiento, podemos crear esa conexión.

Cuando de repente descubrimos la clave para contactar con alguien con quien previamente habíamos experimentado dificultad o incertidumbre para poder establecer ese contacto, la cualidad de esa relación cambiará de forma natural. Empezaremos a sentir realmente la presencia de Dios en nuestra meditación. A medida que seguimos manteniendo esta conexión empezaremos a influenciarnos por las cualidades de Dios de amor, pureza, dicha y paz.

Estas cualidades se despertarán y fortalecerán en nosotros y a la vez, esto influenciará nuestras acciones y nuestra vida en general. La compañía que mantenemos ejerce tal poderosa influencia en nuestras vidas y personalidades. Tendemos de forma natural a evitar pasar tiempo en compañía de una persona descontenta porque esa compañía es incómoda y nos deja con un sentimiento similar. En cambio, buscaremos la compañía de alguien que sea feliz y esté contento y nos ame. 

Dios es el alma más contenta y completa de todas y también la más amorosa. Permitiendo a Dios que entre en nuestras vidas y nos influencie, nosotros también nos sentiremos más contentos y plenos. La calidad de las relaciones con los demás también cambiará. Estos son los beneficios inmediatos y duraderos de descubrir y conocer a Dios.