jueves, 27 de marzo de 2014

Ser Feliz

Ser feliz

La felicidad es una elección y una actitud de la mente. La razón por la que se ha vuelto difícil permanecer feliz es que hemos entrado en el hábito de crear pensamientos y sentimientos negativos. Darle vueltas una y otra vez a tal negatividad en la mente es como beber agua contaminada. Sólo nos enferma.

Cuando la mente y el corazón no se entienden entre sí y no funcionan en armonía, el resultado es la depresión. La depresión es muy común hoy en día. ¿Qué podemos hacer acerca de ello?

Una solución es considerar que la mente es un pequeño bebé, un bebé al que no se ha cuidado bien durante un largo tiempo. Tenemos que cuidarla con ternura y amor. Aceptarla exactamente como es. No nos tenemos que preocupar, inicialmente, acerca de cambiarla.

Esto puede resultar novedoso, ya que somos nosotros mismos quienes tendremos que ofrecer esa aceptación y amor a nuestro propio ser.

Hablarnos a nosotros mismos de manera paciente, confiada y respetuosa, puede parecer difícil al principio.

Sin embargo, esto es lo que le dará a la mente lo que realmente quiere, aquello por lo que ha estado sedienta durante tanto tiempo: alegría. Ésta es alegría que viene del amor verdadero, espiritual e incondicional. Una mente positiva es el resultado de tener amor hacia uno mismo.

¿Cómo conseguimos este amor? Lo conseguimos a medida que captamos el amor que Dios está compartiendo con nosotros. Este amor puro es el que habíamos estado buscando. Al abrirnos al amor de Dios se termina nuestro desasosiego interno. Entonces, la negatividad que generan los deseos insatisfechos también empieza a desvanecerse.

lunes, 17 de marzo de 2014

Conferencia presentada el 12 de marzo: La fuerza del pensamiento y del sentimiento.

La fuerza del pensamiento y del sentimiento.

El pasado 12 de marzo, en la sala Claret, tuvo lugar la conferencia  titulada: La fuerza del pensamiento y del sentimiento, impartida por José M. Barrero,  profesor de pensamiento positivo y meditación,  miembro del equipo de coordinación de Brahma Kumaris. Fue una conferencia experiencial donde se intercalaron varios ejercicios  a lo largo de la sesión.
 A la conferencia asistieron  medio centenar de personas. Empezó, como es habitual en todas  las actividades de Brahma Kumaris, con unos minutos de silencio y un ejercicio de relajación. 
 Algunos puntos interesantes para compartir: Los pensamientos no se pueden ver pero si  podemos ver, sin embargo, el resultado. Hoy podemos ver el resultado de los pensamientos de estos últimos 100 años, para bien y para mal. Los sentimientos tampoco los podemos ver pero notamos el resultado en las relaciones. Por lo tanto  queda constatada la fuerza que tienen  los pensamientos y los sentimientos. Todos los pensamientos y sentimientos que generamos crean una atmósfera. Las vibraciones de las personas llegan de unas a otras. A veces hay pesar en una parte del mundo y ese pesar de esas personas afecta a otras muchas, igualmente ocurre con la energía de las vibraciones positivas.
 Tenemos que entender que podemos cambiar nuestra forma de pensar y nuestra forma de sentir ya que esto tiene un resultado. Todos los seres humanos  buscamos lo mismo: felicidad, paz, seguridad y lo buscamos porque, anteriormente lo hemos tenido. Deseamos lo que alguna vez, antes, hemos experimentado.
 La paz viene de nuestro interior. Somos capaces de crear sentimientos positivos.  Con estos sentimientos puros y positivos que creamos podemos cambiar a los demás. Necesitamos que alguien nos transmita el poder de los sentimientos positivos de manera que la negatividad que habíamos experimentado se limpie.
 La meditación nos permite conectar con un Ser que tiene sentimientos extremadamente positivos. Los  pensamientos de este Ser son de  dar beneficio, dar poder, cambiar nuestra forma de pensar. Este Ser piensa en nosotros pero nosotros estamos conectados de forma horizontal y por eso no lo percibimos. Tenemos que  aprender a conectar con este Ser, con Dios.
 Finalizó la conferencia  con un comentario de meditación  muy poderoso con el que pudimos experimentar la fuerza de los pensamientos y sentimientos puros y positivos.

El valor de los valores

El valor de los valores


A Los valores universales, tales como la paz y el amor, son innatos en el alma de cada ser humanos. Traen calidad y dignidad a nuestras vidas. Por este motivo, los valores son quizás nuestra posesión más valiosa. Le dan brillo a la vida. 

Nadie puede robar esta propiedad, ni nadie puede quemarla. Los valores no pueden perderse para el alma, le pertenecen para siempre. 

Los valores, sin embargo, pueden ser negados. Pueden quedar enterrados bajo la influencia negativa de otros y del mundo. El signo de esto es que aunque se habla mucho de los valores, pocos son los que los demuestran en sus vidas, en la práctica. El resultado de esto es la belleza artificial. 

Los valores no crecen fácilmente en una mente llena de negatividad. Tal terreno se ha de preparar con la pala de la esperanza y hacer fértil mediante el agua del pensamiento elevado y los sentimientos generosos del corazón.  


El amor espiritual es la base de la vida. Tal amor no es un amor corriente. Es amor desde el corazón, amor verdadero, amor altruista, amor real. El amor espiritual es un fuerte vínculo. El amor hace fácil lo difícil, nos libera del trabajo duro.


La felicidad se está convirtiendo en una responsabilidad personal, que tiene su semilla en la soberanía original y en la dignidad del alma.

Entonces nuestros valores, como semillas, crecerán de dentro afuera.

martes, 11 de marzo de 2014

Conectar con nuestra fortaleza

Conectar con nuestra fortaleza

Una de las causas por las que hemos perdido nuestra felicidad natural es que la infelicidad del mundo exterior ha penetrado en nuestro ser interno. La mente es como un receptor, sintonizando con diferentes experiencias. Con lo que sea que sintonizamos, pensamos que es real.




Cuando nos reconocemos a nosotros mismos como seres de paz, “Om Shanti”, la mente entra en una nueva experiencia. A medida que aprende a sintonizar con el alma interior eterna y pacífica, eso se convierte en nuestra realidad. Esto genera la fortaleza para permanecer centrado y pacífico, no importa lo que nos rodee. Nos convertimos en un ser lleno de recursos.



Para fortalecernos también es esencial la práctica de la introversión. La habilidad de ir hacia el interior, de comprender y experimentar nuestro ser verdadero, es la introversión. Es una cualidad que nos sana.

La extroversión es un hábito que hace que nos perdamos en el mundo exterior. Nuestros pensamientos corren hacia todas las direcciones. La extroversión se ha de equilibrar con la introversión para permanecer sanos y fuertes. Nos hacemos extrovertidos porque nos hemos acostumbrado a satisfacer nuestros deseos y necesidades a través de medios materiales.

Sin embargo, la mayor parte de estas necesidades reflejan un vacío espiritual, ya que nada físico puede satisfacer las necesidades del espíritu. Y aun así continuamos con el hábito de mirar hacia fuera para encontrar satisfacción.

La gente, las posesiones y nuestros propios hábitos consistentemente atrapan y distraen la mente. Permanecemos mentalmente apegados. Incluso queriéndolo, nos damos cuenta de que no podemos independizarnos de esos aspectos externos.

Con la introversión volvemos a reconectar con lo que es puro y esencial, recuperando el sentido de nuestro valor verdadero.


(Fotografía y edición  por KarlaJiVi, Barceloneta, Barcelona)

jueves, 6 de marzo de 2014

Reflexión de la semana: Conocer el alma es la base para la experiencia de paz


Conocer el alma es la base para la experiencia de paz

¿En qué piensas cuando usas la palabra “yo”?

¿Qué es lo que viene a tu mente? ¿Tu nombre, o el nombre de tu país, o tu religión, o tu profesión? ¿Acaso piensas: “Soy un hombre, soy una mujer. Tengo esta edad”?

Estos aspectos están asociados sólo con el cuerpo. Es decir, son aspectos físicos y perecederos, muy diferentes del verdadero “yo”.

El verdadero “yo” es divino, un diminuto punto de luz pura, luz que es espiritual y única. Aunque el “yo” divino reside en el cuerpo físico, no forma parte del cuerpo. Es un punto de luz no-física, una luz llena con sentimientos de paz.

Ésta es una de las más importantes lecciones a aprender acerca de nosotros mismos, y se resume en la expresión “Om Shanti”.

“Om Shanti” significa, “yo, el alma, soy paz”.

Si usamos esta expresión de la forma adecuada, nos abre a un secreto interior: deseamos la paz porque la cualidad intrínseca del alma es la paz. Esto significa que nunca tenemos que pedir paz. Somos paz. Esta es la primera lección: cada uno de nosotros es un alma pacífica.

¿Puedes sentir esto? Inténtalo y observa qué sucede. Tómate unos momentos para decir, con sentimiento, “yo, el alma, soy paz. Om Shanti”

¿Puedes reconocerte a ti mismo?

Es debido a que perdemos la conciencia de quién somos en los papeles que interpretamos (madre, esposa, ingeniero, profesor, hijo…), que perdemos nuestra paz interior. Nos olvidamos de “Om Shanti”.

Somos almas eternas. Hemos existido siempre y siempre seguiremos existiendo. Existíamos mucho antes de que nuestro cuerpo tomara forma y seguiremos existiendo mucho después de que el cuerpo deje de existir.

Todos nosotros somos almas eternas, hijos de Dios, el alma suprema.


(Fotografía por KarlaJiVi, Besalú,  Barcelona)